LAGUNA BUSTILLOS
“La pobre gente siempre está
Dispuesta a dejarse embaucar.”
Alfonso Reyes
—Trato de alcanzar las cosas, de
escudriñarlas, de entender los significados. Encuentro un infinito de
simbolizaciones, de elementos, de sentidos, y el mío no está; tal vez sea, que
la idea es no encontrar el sentido en este momento, sino en otro. Sea por Dios.
Que sea otro el que encuentre los significados y los porqués, pero... ¿Yo que
hago aquí en este Estado, que es lo que
se persigue al estar trabajando en esta fábrica como ingeniero, para qué estar
en este pueblo o bien para qué estar en aquél Estado de donde soy que cosa
perseguir, cuales son los objetivos a alcanzar?
—Los sueños siempre han
sido los mismos, seguir trabajando para ser alguien en la vida, seguir
aprendiendo más sobre mi oficio, continuar con el sueño de inventar y tener
patentes y tener la suerte de que alguna pegue. Continuar con el sueño de ser
feliz, de hacer feliz. Hay en el adentro esa desesperación de tratar de mover
las cosas o bien de que se muevan las cosas a como nosotros queremos que se
muevan, este es el espíritu de los jóvenes, o bien de los espíritus aventureros,
es como tratar de encontrar las respuestas inmediatas a las cuestiones que cada
uno tiene en la cabeza. ¿Por qué estamos siempre con la idea de que la vida es
una carrera, o como una competencia en la cual hay ganadores y perdedores? Donde hay cosas
adquiridas y cosas por adquirir y la cuestión de siempre es cómo conseguirlas y
como salir airoso y bien librado; o sea, un ganador.
—Una de las virtudes del
hombre ha de ser el de esperar, saber aguantar cualquier cosa, dejar pasar,
dejar que ocurra, dejar que los hechos se den, que la realidad actúe encima,
que nos barnice de su espíritu.
Manuel
Murillo Peregrino, Ingeniero en sistemas de producción, había llegado hacía más
de dos años a la población de Anabajuc en el Estado de Durango. Había sido
contratado por la fábrica papelera “La Sulfurosa” para mejorar los tiempos de
producción y automatizar el área de repulpado; como no había más que
esperar a que la empresa estadounidense I.B.M. Mandara los
sistemas informáticos operativos, Manuel
ocupaba el tiempo que le quedaba libre en su proyecto de robótica.
Observando a
la empleada que limpia la oficina Manuel
bromea sensual. En el monitor de la computadora aparece un protector de
pantalla.
— ¡Mira, he dejado la
puerta entreabierta para espiarte las piernas!
Ya.... ya no — Cerrando,
y con una risita, la muchacha coqueta continua su faena.
Con esto, se
confirmaba que Manuel tenía aptitud para conquistar a las mujeres, pero su
mayor habilidad era la invención. Desde chiquillo había sido un niño inquieto y
muy despierto, había inventado de niño un rifle corto de madera cuyos
proyectiles eran corcholatas, así como una bazuca hecha con: botes de jugo
ensamblados, una pelota de esponja y alcohol como combustible; también había
ideado un sistema térmico para calentar agua mediante energía solar, ora bien
barcos y submarinos que se desplazaban con energía calórica o mediante el
proceso químico de una pastilla efervescente entre otras decenas de
invenciones; el resultado de ese pensar creativo fue su tesis de ingeniería: “Equipos de autosuficiencia, sin requerimiento de medios de apoyo. La
robótica aplicada en los medios subacuáticos”. Dicha tesis (como sucede con
muchas) fue ignorada por los colegas, pero no fue impedimento para que el
ingeniero Murillo continuara con sus investigaciones y era lo que estaba
haciendo en sus horas libres, tanto en la fábrica como en su departamento.
El
arrendador de su departamento era una persona jocosa y jactanciosa que se las
daba de vivir como se debe y nunca terminaba de fanfarronear, cosa que al
ingeniero Manuel le molestaba. Al ver el protector de pantalla y sorber un poco
de café recordó las palabras de su arrendador:
—Pues vera inge, en la
vida se encuentra uno con imbéciles, como ese pariente jodido que tengo, el que
vive en la esquina, y existen otros que quieren serlo. Afortunadamente no
tienen que esforzarse…Sí… así es la vida, los hijos son cosa seria, pero a los
turulatos les encanta traer niños al mundo. Cuando los niños llegan, se pasean
bien cómodos con sus padres…”
Manuel giró
la cabeza y volvió a observar a la muchacha que hacía el aseo pasando un trapo
por los archiveros. En tanto un empleado deja el periódico en la mesa de
servicio sobre las tazas de café. Se empuja hacia atrás y la cómoda silla se desliza
sobre las ruedas.
El ingeniero
alcanza el diario e inicia la lectura. Los encabezados se lucen de pesimismo
ante una segunda “tormenta del desierto” en el Medio oriente. En los deportes,
los Lakers son los favoritos para salir campeones en la N.B.A. En las
noticias locales, el acontecimiento de las últimas semanas es el avistamiento
de un monstruo marino en la laguna Bustillos. Algunos diarios de alcance
nacional han mandado corresponsales al pueblo de Anabajuc.
—Raquel, ya se enteró de
lo que se dice en el periódico de un monstruo, aquí cerca, en la laguna.
—Sí, a poco no se ha
enterado inge. Si ya todo el pueblo está medio asustado y ya ni quieren ir a
pescar.
— ¿Entonces sí es cierto
— mintiendo el ingeniero, continua — eso del monstruo?, ¿No será una ilusión, u
otra cosa?
—No inge, si hasta yo ya
lo vi, era un monstruo…pos… grande y verde que sobresale sólo una como joroba
con escamas, y cuando sale empieza a oler muy feo como a azufre.
— ¿Y te dio miedo cuando
lo viste?
—Pos me dio como
escalofrío cuando vi la joroba y luego me tapé los ojos, y cuando me los
destapé de nuevo ya no había nada.
—Bueno pues, será el
sereno. ¿Y cuantos lo han visto?
—Pues ya casi todo el
pueblo, ya hasta la que vende las memelas aquí afuera de la fábrica se pone
allá, cerca de la laguna, a eso de las doce y media de la noche para venderles
a los que quieren ver al monstruo.
El ingeniero
se queda callado, pasando la vista en el periódico que tiene en la mano. Hace
una mueca y sonríe. De reojo observa el monitor de la computadora; en la
pantalla hay ventanas volando. El ingeniero rememora todo el equipo tecnológico
que ocupó para crear ese monstruo mecánico. El ingeniero Manuel se acuerda
cuando estuvo trabajando noche y día para crear al monstruo que ahora funciona
con equipos de autosuficiencia, sin requerimientos de medios de apoyo y que
tiene tanto éxito en el pueblo. El monstruo se mueve con un sistema de robótica
capaz de funcionar durante dos lustros sin la necesidad de mantenimiento y con
la energía procesada de una manera
generosa. Lo que no sabía el ingeniero Manuel era que había en las
profundas grutas de la laguna un animal raro en su especie, era un monstruo que
siempre había vivido allí. Era una especie de tortuga marina y manta. La
energía acumulada del monstruo máquina hacía que el plancton se acumulara en su
entorno e hizo que el animal raro en su especie atacara a la máquina con un
choque eléctrico y quedara el monstruo—máquina averiado en el fondo de la
laguna.
—¿Dónde habrá dejado el
ingeniero el recibo de la luz? — Se pregunta el arrendador mientras introduce
la llave del departamento del ingeniero —.
Al entrar se da cuenta que el ingeniero estuvo o está ocupado en un
trabajo de ingeniería, y sobre el escritorio una maqueta de una máquina tipo
submarino, con distintos dispositivos. Además el proyecto del monstruo, que en
ese momento estaba en boca de todos. Ahora
se daba cuenta de muchas situaciones que habían pasado con el ingeniero
Manuel Murillo. Encontró el recibo de luz y salió a pagarlo. De regreso tenía
que pasar a la junta con los ejidatarios.
—No sabemos nada, nunca
habíamos pasado por una situación como ésta — dice un ejidatario entre los muchos que hay en la reunión —. El salón
se nubla de humo de cigarrillo y el sudor mezclado de los hombres de campo hace
un ambiente campirano.
—Pero queremos
respuestas — asevera un exigente.
—Yo aparte de tener los
problemas de la cosecha, de mis animales y de mi casa, ahora tengo que resolver
los problemas de la naturaleza — pronuncia un quejumbroso.
—Yo propongo que
lancemos dinamita al fondo de la laguna para acabar de una vez por todas con el
problema.
—Yo sugiero que vayamos
a matarlo.
—Y a mí me gustaría
darle un escopetazo — sugiere otro salvaje.
—Yo quiero probar la
carne, dicen que lo más añejado tiene buen sabor — aconseja un hambriento.
—No hay que pasar por
tontos. Lo que ha estado pasando en el pueblo es de trascendencia nacional y ya
en el hotel de Filomeno hay reporteros de Canadá, Estados Unidos y de España.
—Para mí, pues… que siga la cosa, las ventas se
están elevando.
—No sean alarmistas. En
la laguna no hay nada, sólo son chismes — declara un escéptico.
—La señora de la
tortería ya hasta compró televisión nueva.
—Apiádate de nosotros
Señor. Dios nos libre que sea alguna señal del Apocalipsis. ¡Se los dije! Yo les dije que dios mandaría a quemar la
cizaña. Yo les dije que leyeran la Biblia. ¡Yo siempre confié en la palabra del
señor!
—Guarden silencio
señores — se impone la voz del presidente municipal — Tengo que comunicarles
algo importante. Número uno: se prohíbe
andar en lancha después de las siete de la noche. Número dos: no vamos a matar
a ningún animal, hasta que no recibamos informes de las autoridades
correspondientes y de los investigadores que llegaron desde hace unos días.
—Esos nomás andan de
metichis
—Sí, eso y nomás hora y
ya quieren los cambios del pueblo.
— ¡Guarden silencio!
Número tres: aléjense de la laguna por pura precaución. No sabemos si ese
animal es peligroso y tam… — el arrendador interrumpe.
— ¡Yo sé lo que hay en
la laguna! — el fanfarrón suelta su verborrea.
— ¡Tiene usted la
palabra! — ordena el presidente municipal.
—Pues verán ustedes, yo
tengo un inquilino que trabaja en “La Sulfurosa”, es ingeniero y se encarga en
la fábrica de unas nuevas instalaciones en el área de repulpado. Ese ingeniero
sabe mucho de máquinas y robots y de computación. Resulta que esta mañana fui a recoger un
recibo de luz al departamento de este ingeniero y descubrí que tiene una
maqueta de un como submarino pequeño pero que tiene escamas y por dentro tiene
sistemas como los que usan los robots y equipos de electrónica. Además me
encontré con un proyecto de un robot que iba a nadar en la laguna Bustillos. En
los objetivos del proyecto está el de engañar a la gente del pueblo de Anabajuc.
Ahora no me negarán que yo contribuyo a resolver los problemas del pueblo, que
yo soy quien muchas veces tengo que enfrentarme a este tipo de situaciones.
—Pero cómo se llama el
ingeniero.
—El ingeniero se llama
Manuel Murillo Peregrino
— ¡Ha! Ese es el que
anda persiguiendo a mi cuñada.
—Nombre, si también le
anda haciendo arrumacos a mi hermana.
—Entonces este
ingenierillo es toda una fichita. Aparte
de burlarse de nuestras mujeres, “quiere burlarse de todo el pueblo con su
robotito”.
— ¡Señores! Creo que nos
estamos precipitando en las resoluciones de ésta problemática. Debemos ver, no
los problemas particulares, sino la paz y la concordia en el pueblo de
Anabajuc. El pueblo de Anabajuc siempre ha demostrado unidad y trabajo. Por
algo en la capital del estado, allá en Durango, siempre nos tienen en la lista
de ayuda humanitaria y subsidios. En algo es debido a que la mayoría es priísta,
pero mucho se debe a la unidad del pueblo. Ahora bien. Déjenme decirles que
tarde o temprano sabríamos si fuéramos engañados con una cosa como ésta. Pero
hay que preguntarnos primero si le conviene al pueblo de Anabajuc saber la
verdad. Díganme señores si es conveniente para la comunidad entera que se sepa
la realidad de las cosas. Ustedes mismos han dicho que esto del monstruo de la
laguna les ha beneficiado. Y todavía está por venir una cantidad no
despreciable de turistas a, dizque, a ver el monstruo. Pues en tal caso les
conviene a todos el que venga turismo a este pueblo. En muchos casos ha sido un
pueblo ignorado. Ustedes bien saben que en el tiempo de la Revolución sólo hubo bandoleros perdidos que
se acercaban a unas cuantas casuchas alrededor de la laguna, y nuestro héroe,
don Gumaro Terrazas, no es reconocido como héroe por tener algunas canas
regadas. Pero… sometamos a votación el caso.
El ingeniero
Manuel laboraba en sus últimos días en la planta. Al día siguiente llegaría el
sistema operativo y para el día viernes se iría de Anabajuc para regresar de
nuevo a su tierra. El ingeniero no volvió a saber nada de su invento. El pueblo
de Anabajuc instaló a orillas de la laguna un centro recreativo con cabañas,
asadores, un pequeño restaurante y, además, la renta de caballos y burros que
ocupan en el campo. Los turistas llegan en fin de semana. Por la noche, cuando
todo está en calma, llega un olor a azufre que nadie ha podido saber de dónde
viene.