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sábado, 10 de junio de 2023

El Día en que Todo Encontró su Propio Camino




Imagen hiperrealista y cinematográfica de una calle adoquinada al atardecer. En primer plano, Gustavo, con una sonrisa incompleta y visión caleidoscópica, observa cómo sus zapatos bailan, sus dientes postizos hacen claqué y sus córneas revolotean como mariposas. Al otro lado de la calle, Elvira, una anciana serena, ve cómo su regadera riega sola y su sombrero flota, mientras su bolso deja caer monedas que regresan. La escena evoca una alegre anarquía y la coexistencia de universos personales.

Sumérgete en "El Día en que Todo Encontró su Propio Camino" de Edgar Sánchez Quintana, un cuento de realismo mágico donde los objetos cobran vida, invitándonos a reflexionar sobre la libertad, la pertenencia y el sentido de la existencia.

Gustavo sacó las llaves de su bolsillo. No eran simples trozos de metal, sino los guardianes de un pacto silencioso, las herramientas que le permitían entrar y salir del mundo consensuado. Al introducirlas en la cerradura, no sintió el clic seco de un mecanismo, sino la suave resonancia de una nota musical, la vibración que anunciaba su regreso a su propio universo, ese donde las cosas no le pertenecían, sino que simplemente, coexistían con él.
Con un giro suave, abrió la puerta. El aire que lo recibió no era el aire estancado de una casa vacía, sino una atmósfera cargada de una expectativa palpable, como el silencio que precede a una tormenta de verano oa una revelación. Cada persona es un mundo, solía pensar Gustavo, y el suyo estaba a punto de recordárselo.
Al ingresar, el primer acto de la jornada fue, como siempre, liberarse de los zapatos. Pero aquel día, la liberación fue literal. Apenas sus pies abandonando la opresiva oscuridad del cuero, los zapatos no cayeron inertes al suelo. Se sacudieron como dos perros despertando de una siesta, estiraron sus agujetas y, con un brío inesperado, se lanzaron a correr por el pasillo. No huían del olor de sus pies, como un observador externo podría haber juzgado con simpleza; celebraban su recién estrenada autonomía. Saltaban sobre los muebles, trazaban piruetas en el aire y parecían reír con el golpeteo rítmico de sus suelas contra la madera. Gustavo los observó, no con sorpresa, sino con la ternura de un padre que ve a sus hijos dar sus primeros pasos. Les irritan. Vayan , pareció decirles con la mirada, sean libres .
Siguió su camino hacia la cocina, descalzo y sintiendo el suelo de una manera nueva, más directa. Sobre la mesa, sus dientes postizos, que había dejado en un vaso con agua, habían encontrado su propio ritmo. No se reían de él; Interpretaban una compleja coreografía de claqué, un tac-tac-tac agudo y alegre que parecía celebrar la maravilla de existir sin el único propósito de masticar. Gustavo se apoyó en el marco de la puerta, y en lugar de sentirse desdentado o ridículo, se sintió como el público de un espectáculo exclusivo. Aplaudió suavemente al final de su número, y las dentaduras hicieron una pequeña reverencia antes de saltar de la mesa y empezar a explorar los misterios del suelo de la cocina.
La verdadera revelación, sin embargo, le aguardaba en su habitación. Al pararse frente al espejo, no vio un simple reflejo. El espejo, cansado de imitar la realidad, había decidido convertirse en un lienzo. Las imágenes que le devolvía no eran distorsiones, sino interpretaciones: Gustavo con alas de mariposa, Gustavo hecho de agua, Gustavo como una constelación de estrellas. Era un portal a todas las versiones de sí mismo que nunca se había atrevido a imaginar. Mientras se maravillaba con este despliegue de arte efímero, sintió un cosquilleo en los ojos. Sus córneas, dos lentes orgánicas que habían pasado toda una vida enfocando el mundo para él, decidieron que ya habían visto suficiente. Con un movimiento suave, casi Cortés, se desprendió y rodaron por sus mejillas. No cayeron al suelo, sino que salieron disparadas por la habitación, no como llantas descontroladas, sino como dos exploradores curiosos, ansiosos por ver el mundo sin la mediación de un cerebro humano, por sentir la textura del aire y la calidez de la luz de forma directa.
Gustavo se encontró en medio de un torbellino de actividad gozosa. Los zapatos corrían maratones por los pasillos, los dientes bailaban en la cocina, el espejo pintaba universos y las córneas cartografiaban la habitación desde una perspectiva imposible. Estaba perplejo, sí, pero no asustado. Comprendió que no estaba perdiendo sus cosas; Estaba ganando compañeros de viaje. En lugar de intentar restaurar el viejo orden, decidió unirse a la celebración. Se unió a la danza de los zapatos, tarareó la melodía del claqué de sus dientes y se sumergió en el caos visual de sus córneas rodantes. Por primera vez, no era el dueño de su casa, sino un habitante más.
Y así, Gustavo decidió que quedarse dentro era limitar esa nueva y maravillosa forma de existencia. Abrí la puerta principal, no como un dueño, sino como quien abre una jaula para que todos puedan salir. Salió a la calle descalzo, con una sonrisa incompleta y una visión borrosa y caleidoscópica, cortesía de la ausencia de sus córneas. El mundo exterior ya no era un lugar de líneas definidas y propósitos claros, sino una sinfonía de luces, colores y movimientos que por fin podía sentir en lugar de simplemente ver.
No estaba solo. Al otro lado de la calle, una mujer mayor, a quien conocía de vista como Elvira, regaba sus plantas. O más bien, la regadera, con un elegante arco, se inclinaba por sí misma para dar de beber a los geranios, mientras el sombrero de paja de Elvira flotaba sobre su cabeza, proporcionándole sombra sin necesidad de contacto. Su bolso, sentado en el escalón del porche, se abría y cerraba, como si respirara, y de vez en cuando dejaba caer una moneda que rodaba por la acera antes de volver a saltar a su interior.
Elvira levantó la vista y sus miradas se cruzaron. Ella tampoco llevaba gafas; sus lentes, dos pequeños discos de cristal, revoloteaban a su alrededor como colibríes, capturando reflejos del sol y proyectando pequeños arcoíris en las paredes. No hubo palabras. No eran necesarios. En la sonrisa desdentada de Gustavo y en la mirada serena y desenfocada de Elvira, hubo un reconocimiento absoluto. Ambos habitaban sus propios mundos, y esos mundos, por un instante, habían encontrado una frontera común. Se saludaron con un leve asentimiento, un gesto de complicidad entre dos universos que habían decidido, por fin, dejar de fingir que eran uno solo.
Juntos, pero no revueltos, los objetos comenzaron a interactuar. Los zapatos de Gustavo iniciaron una danza torpe pero entusiasta con las gafas revoloteadoras de Elvira. Sus dientes postizos, en un arrebato de audacia, intentaron darle una pequeña mordida juguetona a una de las monedas que saltaba del bolso. Era el inicio de un nuevo tipo de comunidad, una no basada en la utilidad o la posesión, sino en la pura y anárquica alegría de ser.
Gustavo y Elvira permanecieron en sus respectivos lados de la calle, no como dueños observando a sus mascotas, sino como dos continentes que, tras una larga deriva, por fin descubrían que no estaban solos en el océano de la existencia.
Y así, en esa calle donde la normalidad se había disuelto en el aire de la tarde, comenzó una nueva forma de vida. Una marcha no hacia una guerra ficticia, sino hacia una libertad compartida. Y ahora, la puerta de tu propio mundo está entreabierta. Las llaves están en tu bolsillo. ¿Qué objetos, en tu casa, en tu vida, esperan pacientemente a que les permitas, por fin, encontrar su propio camino?


jueves, 8 de junio de 2023

La Obra Maestra de Antoine de Saint-Exupéry: Crítica Literaria de 'El Principito'

 

 

Ilustración estilo caricatura que representa al Principito de pie sobre su asteroide B-612, sosteniendo su rosa bajo una luna creciente y estrellas. En el desierto, un zorro lo observa, y el aviador está junto a su avión averiado. Al fondo, se aprecian árboles baobab. La imagen evoca la magia, la inocencia y la profunda sabiduría de la obra.

Descubre la crítica literaria de "El Principito" de Saint-Exupéry: una obra maestra atemporal que, con su estilo poético y simbólico, nos invita a reflexionar sobre la vida, el amor y la importancia de la inocencia infantil.

 "El Principito", escrita por Antoine de Saint-Exupéry, es una obra literaria universalmente aclamada que ha cautivado los corazones de lectores de todas las edades desde su publicación en 1943. En este artículo, exploraremos la riqueza de esta novela, su impacto en la literatura y la crítica que ha generado a lo largo de los años.

 "El Principito" es una obra maestra que combina elementos de cuentos de hadas, filosofía y reflexiones existenciales. La historia sigue las aventuras de un piloto perdido en el desierto del Sahara, quien se encuentra con un niño proveniente de otro planeta: el Principito. A través de sus conversaciones y encuentros con personajes peculiares, el autor transmite mensajes profundos sobre la naturaleza humana, el amor, la amistad y la importancia de mantener una perspectiva infantil frente a la vida adulta.

Una de las críticas más destacadas de "El Principito" es su estilo poético y simbólico. Saint-Exupéry utiliza un lenguaje sencillo y directo, acompañado de ilustraciones simples pero evocadoras, que invitan a los lectores a adentrarse en un mundo de metáforas y alegorías. Esto permite que tanto niños como adultos puedan disfrutar y encontrar significado en la historia. El uso de la metáfora del "baobab", por ejemplo, simboliza las preocupaciones que pueden crecer y aplastar nuestra existencia si no las enfrentamos a tiempo.

Otra crítica relevante es la crítica social que subyace en la obra. Saint-Exupéry aborda temas como la pérdida de la inocencia, la falta de conexión humana y la obsesión por el consumo materialista. A través de personajes como el rey vanidoso, el hombre de negocios obsesionado con los números y el geógrafo que no explora, el autor reflexiona sobre las prioridades equivocadas de la sociedad moderna y nos insta a reevaluar nuestras propias vidas.

"El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry es una obra literaria atemporal que ha conquistado los corazones de millones de lectores en todo el mundo. Su combinación de narrativa encantadora, metáforas evocadoras y mensajes profundos la convierten en una alegría literaria que trasciende generaciones. A través de su crítica social y su llamado a preservar la esencia de la infancia, esta obra nos invita a reflexionar sobre nuestras propias vidas y prioridades.

Enlaces sugeridos:

  1. "El Principito":  el principito
  2. Antoine de Saint-Exupéry:   autor
  3. Análisis literario de "El Principito":  análisis filosófico

lunes, 5 de junio de 2023

Clásicos de la literatura

 

Imagen hiperrealista y cinematográfica que muestra un libro antiguo abierto sobre un escritorio de madera. De sus páginas emergen escenas icónicas: Don Quijote a caballo cargando contra un molino de viento, un hombre solitario (Winston Smith) observando una pantalla con un ojo omnipresente, un pueblo de realismo mágico (Macondo) con mariposas amarillas volando, y una ballena blanca (Moby Dick) en un mar tempestuoso. La escena evoca la atemporalidad y el poder narrativo de los clásicos de la literatura.


Explora los "Clásicos de la Literatura" que han trascendido fronteras y épocas. Un viaje por obras maestras como "Don Quijote", "Cien Años de Soledad" y "1984", que siguen cautivando y ofreciendo profundas reflexiones sobre la condición humana.

 La literatura clásica ha dejado un legado invaluable en la historia de la humanidad. A lo largo de los siglos, ciertas obras han logrado mantener su relevancia y continúan siendo leídas y apreciadas en todo el mundo. Estos clásicos literarios trascienden fronteras, culturas y épocas, y su importancia perdura en el tiempo. En este artículo, exploraremos algunos de estos tesoros universales y examinaremos las razones por las cuales se consideran clásicos de la literatura.


Enlistado y exposición de los clásicos de la literatura:

  1. "Don Quijote de la Mancha" - Miguel de Cervantes: Esta obra maestra de la literatura española es conocida por su ingeniosa narrativa y su retrato de la lucha entre la fantasía y la realidad.
  2. "Orgullo y prejuicio" - Jane Austen: La autora británica nos sumerge en una comedia romántica llena de ironía y crítica social, explorando las relaciones entre clases y géneros en la sociedad del siglo XIX.
  3. "Cien años de soledad" - Gabriel García Márquez: Este libro del escritor colombiano es un ejemplo sobresaliente del realismo mágico, fusionando la fantasía con la realidad para retratar la historia de una familia a lo largo de varias generaciones.
  4. "1984" - George Orwell: Una distopía visionaria que nos presenta un futuro totalitario y opresivo, donde el gobierno controla cada aspecto de la vida de sus ciudadanos. Esta obra ha dejado una profunda huella en la conciencia colectiva.
  5. "Moby Dick" - Herman Melville: Esta novela épica narra la obsesión del capitán Ahab por cazar a la gran ballena blanca, llevándonos a reflexionar sobre temas como la naturaleza humana, la ambición y la lucha contra fuerzas superiores.

Rango general y sin distinción de países: Estos ejemplos representan solo una pequeña muestra de los clásicos de la literatura que trascienden fronteras. Los clásicos literarios abarcan obras de diferentes países, culturas y períodos históricos, lo que demuestra su universalidad. Desde la antigua Grecia con "La Ilíada" y "La Odisea" de Homero, pasando por la Rusia de Tolstói con "Guerra y paz", hasta el Japón de Murakami con "1Q84", cada región del mundo ha contribuido con sus propias joyas literarias.

Motivos y conclusiones: Los clásicos de la literatura se consideran como cuentos por varias razones. En primer lugar, su relevancia temática y su capacidad para abordar aspectos universales de la condición humana. Además, su calidad literaria y estilo único han dejado una marca perdurable. Estas obras también han influido en generaciones posteriores de escritores, dando forma a la literatura moderna. En última instancia, los clásicos literarios nos invitan a reflexionar, explorar diferentes perspectivas y comprender mejor nuestra propia existencia.

Enlaces a las obras mencionadas:

  1. "Don Quijote de la Mancha" -  Don Quijote
  2. "Orgullo y prejuicio" -  orgullo y prejuicio
  3. "Cien años de soledad" -  cien años de soledad
  4. "1984" -  1984
  5. "Moby Dick" - Moby Dick

Conclusiones: Los clásicos de la literatura son tesoros universales que trascienden fronteras y perduran en el tiempo. Estas obras representan una diversidad de temas, estilos y culturas, pero comparten la capacidad de cautivar a lectores de diferentes generaciones y lugares. A través de su calidad literaria, su relevancia temática y su influencia en la literatura posterior, los clásicos de la literatura continúan siendo apreciados y estudiados en todo el mundo. Explorar estas obras nos brinda la oportunidad de enriquecer nuestra comprensión de la condición humana y disfrutar de la belleza de la escritura.


sábado, 3 de junio de 2023

Dinteles: De José Pérez Márquez


Imagen hiperrealista y cinematográfica de José Pérez Márquez, un poeta de expresión contemplativa y desafiante, de pie en un dintel de piedra. A su izquierda, un paisaje desolado con montañas desconocidas bajo un cielo tormentoso, simbolizando un futuro incierto. A su derecha, un árbol antiguo con raíces profundas y un río vibrante, evocando la vida y la poesía. El poeta sostiene su libro "Dinteles", representando la resistencia y el poder de la palabra frente a la adversidad.

Descubre a José Pérez Márquez, el poeta tlaxcalteca que, con su obra "Dinteles", se erige como un faro de resistencia y pasión en la literatura mexicana, trascendiendo adversidades y problemáticas sociales.

José Pérez Márquez, un poeta local del Estado de Tlaxcala, México, demuestra su persistencia y pasión por la poesía a través de su nueva obra "Dinteles". Publicado en 2022 por la editorial "Árbol Nuevo", este texto de más de 50 hojas destaca por su pulcritud y frescura. En un mundo donde muchos desisten, Pérez Márquez se erige como un poeta de la resistencia, negándose a sucumbir y persistiendo en una conciencia que se niega a callar. Su poesía es un grito que trasciende las adversidades de la vida cotidiana y las problemáticas de la sociedad actual. Con "Dinteles", este autor poco muestra reconocido su valentía y se convierte en un faro de inspiración para aquellos que creen en el poder transformador de la palabra:

"Multitud, no pienses en mí. Soy algo descompuesto, nada que pueda servir a la humanidad. Un tropiezo, una caída, tantos señalamientos equivocados. Puedo arrastrar las olas hacia los ríos, pero nada más, quedarme en los puentes inacabados, morder la última manzana del árbol de la vida."

"El oprimido es el que se desvela, el que canta en silencio y en secreto, no muestra su risa, no sabe cerrar su puño. Quiero un poco de paz en el mundo."

Además de su obra "Dinteles", es importante destacar la notable creación anterior de José Pérez Márquez titulada "Fragmentos de mi vida". Esta obra, compuesta por prosa poética, ha sido ampliamente reconocida por su habilidad para exponer temas contemporáneos de manera magistral. Al igual que "Dinteles", "Fragmentos de mi vida" fue editado por la editorial "Árbol Nuevo". Este autor demuestra una continuidad impresionante al dejar un legado de riqueza literaria en el Estado de Tlaxcala, particularmente en el ámbito de la poesía. Su capacidad para plasmar los matices de la realidad y transmitirlos de manera poética muestra su compromiso constante con la cultura literaria local. José Pérez Márquez se establece como un referente en la escena literaria de Tlaxcala, enriqueciendo el panorama artístico con su escritura y su visión única del mundo.

"No entres a los terrenos del futuro, puedes romper tu propio rostro y distorsionar la imagen de un lago. No hagas movimientos, camina pasos cortos y lentos, y eso te dará seguridad y salud. No entres a los terrenos del futuro, porque hay montañas desconocidas y vientos que no puedes sentir. Hay animales que nunca has visto y la tierra del futuro hombres es negra, un campo inhabilitado donde solamente hay oscuridad y frío, mucho frío. Y nosotros, los, somos del calor y del fuego."


jueves, 25 de mayo de 2023

Miguel N. Lira y Octavio Paz: un encuentro amistoso.

 

Imagen hiperrealista y cinematográfica que representa el encuentro entre Miguel N. Lira y un joven Octavio Paz en 1933, frente al Palacio de Minería en la Ciudad de México. Ambos escritores se dan la mano, inmersos en una conversación. Alrededor, la bulliciosa escena callejera de la época con gente vestida con sombreros de bombín y paja, rebozos, vendedores ambulantes, autos antiguos y una carreta tirada por caballos. La atmósfera es de riqueza histórica y cultural, con una pancarta que dice "OCTAVIO PAZ Y MIGUEL N. LIRA - ENCUENTRO LITERARIO 1933".

Reviva el histórico encuentro de 1933 entre Miguel N. Lira y Octavio Paz en el Palacio de Minería. Un diálogo sobre literatura, arte y la efervescencia cultural de México, con menciones a Efraín Huerta y Frida Kahlo.

Se encuentran ambos escritores en el Palacio de Minería, un edificio del siglo XVIII en su edificación se asoma la influencia europea y sobre todo francesa, a los alrededores es un contraste chocante entre el edificio y las distintas clases sociales de 1933, gente con sombreros de bombín, otros con sombreros de paja y unas más con su rebozo y huaraches, los vendedores ambulantes de helados, de tamales e incluso los boleadores de zapatos van y vienen entre autos modelo también una que otra carreta. jalada por caballos.

Miguel N. Lira: ¡Octavio, felicidades por tu nuevo poemario “Luna Silvestre” Estoy seguro de que será un éxito en el mundo literario.

Octavio Paz: Muchas gracias, Don Miguel. Realmente aprecio su apoyo. Quería preguntarle, ¿ha oído hablar del escritor Efraín Huerta?

Miguel N. Lira: ¡Por supuesto! De hecho, también publicaré su libro pronto. Él es un verdadero pionero en las letras. Espero que tenga la misma acogida que tu obra.

Octavio Paz: ¡Eso es genial! Me alegra saber que también está apoyando a otros escritores talentosos. ¿Qué piensa usted sobre la importancia de la literatura en la sociedad?

Miguel N. Lira : Creo que la literatura es esencial para la sociedad. Nos permite explorar temas complejos y nos ayuda a entender mejor el mundo que nos rodea. como este autor de Vasconcelos que trata de implementar nuevas ideas en el gobierno Y tú, Octavio, ¿cómo ves la importancia de la literatura?

Octavio Paz: Estoy completamente de acuerdo con usted   Don Miguel. La literatura es una forma de conectar con los demás y de expresar nuestras ideas y emociones. Y aunque puede ser difícil a veces, es importante seguir escribiendo.

Miguel N. Lira: Exactamente, Octavio. A veces las dificultades pueden desalentarnos, pero debemos recordar que nuestras obras pueden tener un impacto significativo en los demás.

Octavio Paz: Hablando de impacto, ¿te recuerda a Frida Kahlo? Ella también ha tenido una gran influencia en la sociedad con su arte.

Miguel N Lira: ¡Por supuesto! Tuve el honor de conocerla y compartir algunas anécdotas con ella. ¿Tú también eres amigo de Frida?

Octavio Paz: Sí, tuve la suerte de ser su amigo. Siempre he admirado su pasión y su compromiso con el   arte. Hemos convivido algunas tertulias con ella y su esposo Diego.

Miguel N. Lira: Definitivamente ha sido una persona única e inspiradora. Bueno, Octavio, ha sido un verdadero placer hablar contigo hoy. Prometo seguir apoyándote en tu carrera literaria.

Octavio Paz: Muchas gracias, Don Miguel. Igualmente, espero seguir en contacto y mi gratitud amplia por este primer libro de poemas que sale a la luz, ya estoy trabajando con otras obras que tengo en mente.

Ambos se despiden, se dan la mano el uno va a una reunión con el grupo de “los cachuchas”   y Octavio Paz tiene   comida con su familia.


martes, 23 de mayo de 2023

La clonación de Malintzin Cihuacóatl

 

Imagen hiperrealista y cinematográfica que muestra a Citlalpopocatzin Chimalhua, un guerrero tlaxcalteca, en un laboratorio futurista, sosteniendo un tubo de ensayo brillante con la imagen etérea de Malintzin Cihuacóatl. Al fondo, se fusionan las pirámides de Xochitecatl y las montañas Popocatépetl, Matlalcueyatl e Ixtacihuatl bajo un cielo estrellado, con una nave espacial flotando sobre ellas. La escena evoca la unión de lo ancestral y lo futurista, la ciencia y el misticismo, en la búsqueda de un amor que trasciende el tiempo y el espacio.


Sumérgete en "La clonación de Malintzin Cihuacóatl" de Edgar Sánchez Quintana: un relato que fusiona la historia ancestral de Tlaxcala con la ciencia ficción pérdida intergaláctica, explorando el amor, la búsqueda de la esencia en los confines del universo.

En las vastas tierras de Tlaxcala, se encuentra un sitio ancestral llamado Xochitecatl. Este lugar, oculto entre las montañas del Popocatépetl, la Matlalcueyatl y el Ixtacihuatl y bañado por la energía de los astros, ha sido testigo de sucesos extraordinarios a lo largo de los siglos. Sus imponentes pirámides y ruinas olmecas-chicalancas resguardan secretos y misterios que desafían la comprensión humana. En este mágico rincón del mundo, donde la realidad se entrelaza con lo desconocido, surgió una historia de amor prohibido. Citlalpopocatzin Chimalhua, un joven guerrero de noble corazón pero de casta baja, vagaba entre las sombras de Xochitecatl. Su alma intrépida y su mirada audaz escondían un anhelo insaciable de trascender los límites de su condición.

En una tarde radiante, Citlalpopocatzin Chimalhua se encontró con Malintzin Cihuacóatl, una mujer de exquisita belleza que había sido escogida para ser regalada a unos misteriosos extranjeros que habían llegado a Xochitecatl. Desde el momento en que sus ojos se cruzaron, el destino unió sus almas de forma irremediable. El amor floreció entre Citlalpopocatzin Chimalhua y Malintzin Cihuacóatl, a pesar de las barreras que los separaban. Las sombras de las pirámides olmecas-chicalancas se convirtieron en su refugio secreto, donde compartían sus anhelos, sueños y promesas. Sin embargo, la cruel realidad se abalanzó sobre ellos.

La noche en que Malintzin Cihuacóatl estaba destinada a partir con los extranjeros, Citlalpopocatzin Chimalhua la tomó entre sus brazos y susurró palabras de despedida. Lágrimas cristalinas surcaron sus mejillas mientras el destino los separaba. Malintzin Cihuacóatl, con el corazón destrozado, partió hacia un futuro incierto junto a aquellos que desconocían los tesoros de Xochitecatl. Citlalpopocatzin Chimalhua, con el alma en pedazos, miró hacia el cielo estrellado buscando respuestas. En ese momento, una nave extraterrestre descendió silenciosamente desde lo más alto. Sin pensarlo dos veces, Citlalpopocatzin Chimalhua se subió a la nave, buscando en los confines del cosmos una forma de seguir el rastro de su amada.

La nave se elevó rápidamente, rompiendo la barrera de la atmósfera terrestre. Citlalpopocatzin Chimalhua, con una mezcla de esperanza y temor en su corazón, se adentró en un viaje más allá de lo conocido, en busca de un amor que trascendía la propia existencia. Mientras la nave desaparecía en el infinito, Xochitecatl permanecía inmutable, guardando sus secretos y susurros de antiguos dioses. Los avistamientos ovnis se sucedieron, al igual que la energía enigmática que emanaba de aquel lugar sagrado. La conexión entre los antiguos olmecas-xicalancas y los visitantes de otros mundos persistía, envolviendo el sitio en un aura de misterio y enigma.

Luego de embarcarse en su viaje intergaláctico, Citlalpopocatzin Chimalhua encontró un rincón lejano del universo donde seres avanzados compartían conocimientos sobre genética y clonación. Determinado a reunirse con su amada Malintzin Cihuacóatl, Citlalpopocatzin Chimalhua se sumergió en el estudio de estas ciencias, decidido a replicarla de alguna manera. Con el tiempo, Citlalpopocatzin Chimalhua adquirió habilidades y conocimientos profundos sobre la manipulación genética. Aplicando lo aprendido, se embarcó en un ambicioso proyecto para clonar a Malintzin Cihuacóatl, recreando cada fibra de su ser, cada destello de su esencia. Con los mechones de su cabellera que ella le había regalado como ofrenda a su amor.

Trabajó incansablemente en su laboratorio espacial, perfeccionando cada detalle para asegurarse de que la Malintzin Cihuacóatl clonada fuese idéntica en todos los aspectos. Después de incontables experimentos y ensayos, finalmente logró su cometido. Cuando la Malintzin Cihuacóatl clonada despertó, Citlalpopocatzin Chimalhua quedó asombrado por la perfección de su creación. Era como si su amada hubiera regresado a la misma vida. Ambos se encontraron, y el amor que habían compartido se avivó con una intensidad aún mayor. Juntos, exploraron los confines del universo, disfrutando de la eternidad que les había sido otorgada.

Recorrieron planetas lejanos, maravillándose con la diversidad de formas de vida que encontraban. Desde civilizaciones ancestrales hasta seres de luz pura, Citlalpopocatzin Chimalhua y su amada clonada vivieron innumerables aventuras, experimentando la grandeza y la belleza del cosmos. Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba, Citlalpopocatzin Chimalhua comenzó a darse cuenta de que, aunque su amada clonada era una réplica perfecta de Malintzin Cihuacóatl, algo faltaba. Había una chispa de originalidad y unidad que no podía ser replicada. Aunque compartían momentos de felicidad y amor, la sombra de la imposibilidad de la existencia real de Malintzin Cihuacóatl siempre los perseguía.

A medida que exploraban y conocían nuevas culturas alienígenas, Citlalpopocatzin Chimalhua comprendió que, en su búsqueda por aferrarse a un amor perdido, había perdido la oportunidad de descubrir nuevos encuentros y amores en el vasto universo. Se dio cuenta de que el verdadero viaje no estaba en la clonación de su amada, sino en la apertura a nuevas experiencias y conexiones. Con el corazón en calma, Citlalpopocatzin Chimalhua tomó la decisión de despedirse de su amada clonada. Juntos, compartieron su último y tierno adiós, reconociendo que su historia de amor era especial y única, pero que el cosmos estaba lleno de infinitas posibilidades y encuentros.

Citlalpopocatzin Chimalhua continuó su viaje, ahora solo pero lleno de aprendizaje y sabiduría. En cada rincón que exploraba, dejaba un legado de amor y compasión. Aprendí a valorar cada momento efímero ya apreciar las conexiones fugaces que el universo le ofrece. Él regresó A Xichitecatl pero ella ya no estaba, era solo una leyenda y dejó enseñanza a los tlaxcaltecas de la región, el dibujo de un dios guerrero con un cilindro en las manos es Citlalpopocatzin Chimalhua con un tubo de ensayo grande, es el mensaje de que no se debe abusar de la clonación genética.


sábado, 20 de mayo de 2023

Manual para Amores Catatónicos

Imagen hiperrealista y cinematográfica de un hombre con barba y aspecto cansado, sentado en un sillón viejo y desgastado en un interior decadente. Sus pies descalzos y vendados descansan sobre una caja de madera. A través de una ventana rota, se ve un paisaje urbano sombrío con un letrero de neón que dice "AUTO-PILOT BAR". En el fondo, figuras borrosas y apáticas observan una televisión que emite una luz hipnótica. En primer plano, un espejo roto en el suelo refleja el rostro de una mujer mayor con maquillaje corrido y un hombre joven, simbolizando la búsqueda de belleza y verdad en lo fragmentado. Cucarachas y moscas se arrastran por el suelo y el sillón, acentuando la atmósfera de abandono y decadencia.

Sumérgete en el "Manual para Amores Catatónicos" de Edgar Sánchez Quintana, un poema visceral que explora la catatonia social, la búsqueda de verdad en la decadencia y la melancolía existencial de la era moderna.


Nunca elegí lo que soy ahora, sin responsabilidad alguna por mis palabras pasadas o futuras. Lo afirmo y lo niego en el mismo instante, mientras sigo inmerso en el juego, con un toque socarrón.

Andamos en un estado catatónico, en piloto automático.
La siembra soporífera de los verbos ha comenzado
y la mentira que se escurre por la televisión es miel:
quien se acerca, queda embadurnado.
Tu capacidad de asombro no vale
si no te provoca convulsiones.
La configuración de la descarga
se ha vuelto sombría.
Él anhela amar,
pero aquellos a quienes desean amar
lo observan con temor.
Entonces, a los objetos repugnantes les encontramos encanto.
Surge el deseo de besar y acariciar
el seno maltrecho de una vieja prostituta,
de ver a la harapienta entregando a sus voraces fauces
el tesoro lácteo de sus pechos caídos.
Suspiro por esas nalgas de extraordinaria belleza.
y el busto de un joven imberbe.
Ahorao percibí el aroma de tu ardiente seno,
porque solo en lo roto encuentro algo de verdad.
Pero no puedo ocupar el lugar que ha dejado Dios.
El asiento me queda grande
ya veces huele a sudor,
con pies adoloridos por tanto caminar.
Mi musa se convierte en mi mofletudo caballerango
y mi rostro se dibuja cervantino
al ver que solo me rodean cucarachas y moscas,
naturaleza de la más hermosa.
Él anhela amar,
pero los que desea amar
lo observan con temor.