Sumérgete en el "Manual para Amores Catatónicos" de Edgar Sánchez Quintana, un poema visceral que explora la catatonia social, la búsqueda de verdad en la decadencia y la melancolía existencial de la era moderna.
Nunca elegí lo que soy ahora, sin responsabilidad alguna por mis palabras pasadas o futuras. Lo afirmo y lo niego en el mismo instante, mientras sigo inmerso en el juego, con un toque socarrón.
Andamos en un estado catatónico, en piloto automático.
La siembra soporífera de los verbos ha comenzado
y la mentira que se escurre por la televisión es miel:
quien se acerca, queda embadurnado.
Tu capacidad de asombro no vale
si no te provoca convulsiones.
La configuración de la descarga
se ha vuelto sombría.
Él anhela amar,
pero aquellos a quienes desean amar
lo observan con temor.
Entonces, a los objetos repugnantes les encontramos encanto.
Surge el deseo de besar y acariciar
el seno maltrecho de una vieja prostituta,
de ver a la harapienta entregando a sus voraces fauces
el tesoro lácteo de sus pechos caídos.
Suspiro por esas nalgas de extraordinaria belleza.
y el busto de un joven imberbe.
Ahorao percibí el aroma de tu ardiente seno,
porque solo en lo roto encuentro algo de verdad.
Pero no puedo ocupar el lugar que ha dejado Dios.
El asiento me queda grande
ya veces huele a sudor,
con pies adoloridos por tanto caminar.
Mi musa se convierte en mi mofletudo caballerango
y mi rostro se dibuja cervantino
al ver que solo me rodean cucarachas y moscas,
naturaleza de la más hermosa.
Él anhela amar,
pero los que desea amar
lo observan con temor.
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