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martes, 21 de abril de 2026

LOS DUELOS DE LAS LETRAS DE MÉXICO EN EL FIN DEL MILENIO: UN PARÉNTESIS ETERNO A OCTAVIO PAZ (1914-1998)

 


Una semblanza personal y literaria sobre la muerte de Octavio Paz y la trascendencia de su obra, reflexionando sobre el papel del lector en la inmortalidad del autor.

Por Edgar Sánchez Quintana

Detengo mi lectura en la página 147. El capítulo aborda la obra de Marcel Duchamp: pintor-poeta, cimentador del arte contemporáneo, el hombre que nos enseñó que la mirada es, en sí misma, un acto de creación. Este tomo lleva por título Los privilegios de la vista I ; es el volumen número siete de las Obras Completas de Octavio Paz. A estas alturas, he recorrido los tomos anteriores como quien atraviesa un continente desconocido, cartografiando el pensamiento de un hombre que hizo de la palabra su única patria.
Mi lectura es detenida por el estremecimiento. No es un sobresalto literario, sino el sacudimiento seco de la realidad al saber que Octavio Paz ha muerto.
Es lo que ha transcurrido de este año: el tiempo dedicado a Octavio Paz. Su obra completa, ese monumento de papel y tinta, es algo que solo algunos conocen, pero que otros, como yo, nos dedicamos a reconocer . Reconocer no es solo saber que existe; es admitir que su voz no tiene comparación en la historia literaria de México y que su alcance es de un reconocimiento universal indiscutible. Me atrevo a hablar de paz porque lo conozco desde la intimidad del silencio; he dedicado meses enteros a escucharlo, no para diseccionar títulos o temas particulares, sino para entender la simbiosis sagrada entre la obra, el autor y su lector —es decir, yo—.
Casi siempre, cuando suceden cosas como esta —la muerte de una personalidad de tal estatura—, los medios de comunicación, los críticos y los aficionados de ocasión se enfrascan en una carrera frenética para ver quién dice más o quién lanza las flores más vistosas sobre su tumba. Yo me excluyo de ese desfile. No por falta de respeto a una pérdida que considero irrecuperable e insustituible, sino porque, vivo o muerto, yo seguiré aprendiendo de su obra.
Seguramente en los meses siguientes habré terminado de leer sus obras completas. No sé realmente cuánto enriquecerán mis propios escritos, pero mis textos, especialmente los de ensayo, ya portan algo del ADN de Octavio Paz: esa búsqueda de la claridad en la contradicción, ese rigor en la duda. De su obra poética, me gustaría decir lo mismo, pero él fue único; Fue el López Velarde, el Darío, el Neruda, el Whitman y el Whitman de nuestro tiempo, todo en una sola voz que supo ser vanguardia y tradición al mismo tiempo.
Para los autores, la mayor recompensa es que su voz se siga escuchando después de muertos. Yo le hago esa justicia mínima y necesaria. Sin hacer una pausa más, sin permitir que el silencio de la tumba interrumpa el diálogo de la inteligencia, continúa mi lectura en la página 148 del tomo siete de las Obras Completas de Octavio Paz. Porque la verdadera inmortalidad no está en el mármol de las estatuas, sino en la página que un lector, en cualquier rincón del mundo, se niega a cerrar.
Invitación a la Acción:
La lectura de un autor es un diálogo que ni siquiera la muerte puede interrumpir. ¿Cuál es ese libro o autor que te ha acompañado en los momentos de silencio y cuya voz sigues escuchando hoy? Te invitamos a compartir tu experiencia en los comentarios ya unirte a nuestra comunidad para seguir celebrando la vida a través de las letras. ¡Tu lectura es la que mantiene viva la llama del pensamiento!

Paz, O. (1994). Obras Completas VII: Los privilegios de la vista I. Fondo de Cultura Económica.
Sánchez Quintana, E. (1998). Los duelos de las letras de México en el fin del milenio . (Texto original renovado).
Fundación Octavio Paz. "Vida y Obra del Nobel Mexicano".

jueves, 25 de mayo de 2023

Miguel N. Lira y Octavio Paz: un encuentro amistoso.

 

Imagen hiperrealista y cinematográfica que representa el encuentro entre Miguel N. Lira y un joven Octavio Paz en 1933, frente al Palacio de Minería en la Ciudad de México. Ambos escritores se dan la mano, inmersos en una conversación. Alrededor, la bulliciosa escena callejera de la época con gente vestida con sombreros de bombín y paja, rebozos, vendedores ambulantes, autos antiguos y una carreta tirada por caballos. La atmósfera es de riqueza histórica y cultural, con una pancarta que dice "OCTAVIO PAZ Y MIGUEL N. LIRA - ENCUENTRO LITERARIO 1933".

Reviva el histórico encuentro de 1933 entre Miguel N. Lira y Octavio Paz en el Palacio de Minería. Un diálogo sobre literatura, arte y la efervescencia cultural de México, con menciones a Efraín Huerta y Frida Kahlo.

Se encuentran ambos escritores en el Palacio de Minería, un edificio del siglo XVIII en su edificación se asoma la influencia europea y sobre todo francesa, a los alrededores es un contraste chocante entre el edificio y las distintas clases sociales de 1933, gente con sombreros de bombín, otros con sombreros de paja y unas más con su rebozo y huaraches, los vendedores ambulantes de helados, de tamales e incluso los boleadores de zapatos van y vienen entre autos modelo también una que otra carreta. jalada por caballos.

Miguel N. Lira: ¡Octavio, felicidades por tu nuevo poemario “Luna Silvestre” Estoy seguro de que será un éxito en el mundo literario.

Octavio Paz: Muchas gracias, Don Miguel. Realmente aprecio su apoyo. Quería preguntarle, ¿ha oído hablar del escritor Efraín Huerta?

Miguel N. Lira: ¡Por supuesto! De hecho, también publicaré su libro pronto. Él es un verdadero pionero en las letras. Espero que tenga la misma acogida que tu obra.

Octavio Paz: ¡Eso es genial! Me alegra saber que también está apoyando a otros escritores talentosos. ¿Qué piensa usted sobre la importancia de la literatura en la sociedad?

Miguel N. Lira : Creo que la literatura es esencial para la sociedad. Nos permite explorar temas complejos y nos ayuda a entender mejor el mundo que nos rodea. como este autor de Vasconcelos que trata de implementar nuevas ideas en el gobierno Y tú, Octavio, ¿cómo ves la importancia de la literatura?

Octavio Paz: Estoy completamente de acuerdo con usted   Don Miguel. La literatura es una forma de conectar con los demás y de expresar nuestras ideas y emociones. Y aunque puede ser difícil a veces, es importante seguir escribiendo.

Miguel N. Lira: Exactamente, Octavio. A veces las dificultades pueden desalentarnos, pero debemos recordar que nuestras obras pueden tener un impacto significativo en los demás.

Octavio Paz: Hablando de impacto, ¿te recuerda a Frida Kahlo? Ella también ha tenido una gran influencia en la sociedad con su arte.

Miguel N Lira: ¡Por supuesto! Tuve el honor de conocerla y compartir algunas anécdotas con ella. ¿Tú también eres amigo de Frida?

Octavio Paz: Sí, tuve la suerte de ser su amigo. Siempre he admirado su pasión y su compromiso con el   arte. Hemos convivido algunas tertulias con ella y su esposo Diego.

Miguel N. Lira: Definitivamente ha sido una persona única e inspiradora. Bueno, Octavio, ha sido un verdadero placer hablar contigo hoy. Prometo seguir apoyándote en tu carrera literaria.

Octavio Paz: Muchas gracias, Don Miguel. Igualmente, espero seguir en contacto y mi gratitud amplia por este primer libro de poemas que sale a la luz, ya estoy trabajando con otras obras que tengo en mente.

Ambos se despiden, se dan la mano el uno va a una reunión con el grupo de “los cachuchas”   y Octavio Paz tiene   comida con su familia.


martes, 18 de enero de 2011

Octavio Paz




LOS DUELOS DE LAS LETRAS DE MÉXICO EN EL FIN DEL MILENIO



PARENTESIS A LA LECTURA DE OCTAVIO PAZ

 (1914-1998)





Detengo mi lectura en la página 147; el capítulo es sobre la obra de Marcel Duchamp: pintor-poeta, cimentador del arte contemporáneo; este tomo lleva por título los privilegios de la vista I ; es el tomo # 7 de las obras completas de Octavio Paz. A estas alturas he leído los tomos anteriores.

Mi lectura es detenida por el estremecimiento. Es el sacudimiento al saber que Octavio Paz ha muerto.

Es lo que ha transcurrido de este año, el tiempo dedicado a Octavio Paz; su obra completa sólo algunos la conocen, otros como yo, la reconocen. Su obra no tiene comparación en la historia literaria de México, es de   reconocimiento Universal. Me atrevo a hablar de Octavio Paz porque lo conozco y he dedicado meses para escucharlo, no quiero referirme a temas o títulos particulares sino a la obra, el autor y su lector o sea yo.

Casi siempre cuando suceden cosas como esta, la muerte de alguna personalidad, los medios de comunicación, los críticos y otros aficionados se enfrascan en una carrera para ver quién dice más o quien lanza más flores a su tumba. Yo me excluyo no por el hecho de   no reconocer la pérdida irrecuperable e insustituible, sino porque vivo o muerto yo seguiré aprendiendo de su obra, - seguramente en los meses siguientes habré terminado de leerla - no sé realmente cuanto enriquecerán a mis escritos, pero mis textos, especialmente los de ensayo tendrán algo de Octavio Paz. De la obra poética, me gustaría pero él fue único; Fue el López Velarde, el Darío, el Neruda, el Whitman de nuestro tiempo. Para los autores, la mayor recompensa es que su voz se siga escuchando después de muertos. Yo le hago justicia, sin hacer una pausa más, continuo mi lectura en la página 148 del tomo siete de las obras completas de Octavio Paz.