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| Imagen hiperrealista y cinematográfica de cuatro líderes tlaxcaltecas (guerreros águila y jaguar) de pie, dignos y poderosos, sobre un paisaje fértil con pirámides ancestrales. Detrás de ellos, una estructura colonial europea se desmorona, simbolizando la trascendencia de la narrativa colonial. La escena está bañada por una luz dorada, evocando fuerza, soberanía y la recuperación de la identidad cultural. |
Descubre la verdadera historia de Tlaxcala más allá de la colonia. Edgar Sánchez Quintana nos invita a una conmemoración que rescata las raíces originarias, la soberanía y la resistencia cultural de los antiguos señoríos.
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Contexto histórico y perspectiva colonial
Me propongo en este
ensayo posicionar mi pensar en cuanto a un evento histórico relevante, que es
la conmemoración de los 500 años de la fundación de Tlaxcala, a mi manera de
entender la celebración de los quinientos años de la fundación de Tlaxcala debe
trascender el marco colonial y explorar los valores y estructuras sociales de
los antiguos señoríos que formaron una civilización organizada y avanzada antes
de la llegada de los españoles. Es crucial, en la reconstrucción de la
identidad tlaxcalteca contemporánea, resalte estos valores ancestrales y evite
que la conmemoración se convierta en un escenario de intereses políticos
superficiales o gastos innecesarios que desvirtúen el reconocimiento genuino de
una historia mucho más profunda y compleja.
En la palestra ponemos
los valores, de aquellos naturales de antes de la llegada de los españoles como
seres aglutinados en valores como la libertad, la autonomía, la resistencia
cultural, una sociedad orgullosa de sí misma. Por razones bien formadas los
antiguos ancestros de Tlaxcala tenían por territorio esta zona y la llamaban
republica conformada por los cuatro señoríos: Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatán, y
Quiahuiztlan, en ellos se demuestra que tenían una república confederada con
características bien definidas, mostrando un modelo de organización política,
económica y militar autónoma.
Las rivalidades entre los
mexicas y tlaxcaltecas se fueron acrecentando debido al ámbito económico,
puesto que su sitio en la región era paso para mercancías que venían tanto del
norte como del sur, así como de ambos mares, y su amplia estructura social
permitía tener correspondencia con distintas tribus y regiones de la comarca,
su panteón de dioses le venía bien, cohaticue, camaxtli, texcaltipoca, que si
bien no eran dioses sino divinidades y no exclusivas sino que algunos otros
pueblos las fueron adoptando como divinidades propias.
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Valores de los señoríos tlaxcaltecas
Un sociedad que se
acrecienta con el tiempo se vuelve compleja , se especializa y jerarquiza para
conformar una sociedad, con tradiciones, sistemas legales y estructuras
jerárquicas
no hace otra cosa más que enriquecer su
entorno y ser envidiado por otros, como lo serían los mexicas y los
cholultecas, había un odio de los tlaxcaltecas hacia los mexicas, pero
primordialmente por sus principios fundacionales, los cuatro señoríos, eran una
república confederada independiente y no se avasallaba ante ningún señor, o dios y el imperio
Mexica era un gobierno expansionista y avasallador, esto respondían los principales
y cito:
(Diego, 1999)§
154. “A lo cual respondieron los embajadores de Tlaxcalla: “Señores muy
poderosos, Tlaxcalla no os debe vasallaje, ni desde que salieron de las Siete
Cuevas, jamás reconocieron con tributo ni pecho a ningún rey ni príncipe del
mundo, porque siempre han conservado su libertad; y como no acostumbrados a
ésto, no te querrán obedecer, porque antes morirán que tal cosa como ésta
consentir”Tlaxcala sólo defendía su
territorio, lo protegía de intromisiones de otras regiones.
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Comparativa con otras civilizaciones
La bravía que tenían los
tlaxcaltecas guerreros y su indomabilidad les hizo ganarse bastante respeto, la
idiosincrasia del guerrero y sus
tradiciones dificultosas para llegar a serlo, un guerrero águila o un guerrero
jaguar era una marca de prestigio y respeto, había una serie de etapas a superar que estaban
concomitantemente entrelazadas con el carácter que debían de tener así como la
ligadura que esto conllevaba con la religión, el honor en combate y el
compromiso con los dioses de la guerra como Huitzilopochtli, viene a bien
recordar los guerreros, espartanos ya que estos
eran famosos en su tiempo por tener una disciplina rígida y su rechazo a
cualquier forma de debilidad; su carácter estaba forjado en un ambiente de
autosuficiencia extrema donde la valentía en la batalla era lo más valorado,
aceptar la muerte por la defensa de Esparta era el mayor honor, y la cobardía
era considerada una deshonra insuperable, lo mismo podríamos decir de los
hoplitas griegos cuyos valores estaban en conformarse como una unidad en
falange y su disciplina fuerte era tal que desaparecía el individuo y el
entrenamiento los hacía fuertes con los más altos ideales de defender a la
polis.
Estos ejemplos traigo a
colación para poner en igualdad a los guerreros tlaxcaltecas, los espartanos no
eran mejores que los tlaxcaltecas y lo mismo que los hoplitas griegos no eran
mejores que los tlaxcaltecas, más bien ha de verse como una síntesis de valores
de ambos en sus distintas civilizaciones, ha de ser que en veces la ignorancia
aturde, pero sabiendo se entenderá las razones del porque el imperio azteca les
tenía en alta estima y no arrasaba a ese
pueblo tlaxcalteca por razones de respeto y porque de alguna manera Moctecuzoma
sabía que eran los tlaxcaltecas descendientes de las mismas regiones y ramas de
donde todos habían partido, es decir, de las siete cuevas y seguramente
escuchaba la poesía y el arte de esas regiones.
En los tiempos previos a
la llegada de los españoles los tlaxcaltecas desarrollaban una resistencia
cultural, puesto que la hegemonía del imperio azteca diezmaba los hábitos y la
idiosincrasia de las regiones aledañas; imaginemos a Estados Unidos de
Norteamérica, con sus hamburguesas y hot-dogs en la actualidad, pues era así de
manera ejemplificada, debía de tener una
identidad bien fundada y una sociedad orgullosa de su pasado y resiliente para
sobrellevar el próximo futuro; incluso puedo asegurar que la identidad del
pueblo tlaxcalteca nunca fue diezmada u opacada, ni aun cuando surgió la
refriega moderna de la traición que le achacan o bien cuando hacen risa de que “no existe”, eso, me da a entender a nivel
simbólico que hay que demeritar y hacer menos para sentirnos más y así lograr pérdida
de identidad.
La colaboración y unidad
como valores primigenios sirvieron para cuando los españoles llegaron a este
territorio, sólo fue luego de que convinieran entre ellos de que llegaran a
este territorio, la manera como los españoles pudieran pisar esta tierra, no
pudo haber sido de otra manera. Tlaxcala no era un fin para las intenciones de
los españoles sino un medio para llegar al imperio mexica, la alianza que se
formó fue para beneficio de ambos, las alianzas con otros pueblos de parte de
los Tlaxcaltecas ya habían sido como las uniones con los texcocanos y otros no
menos importantes.
La identidad del pueblo
tlaxcalteca como pueblo guerrero y feroz se transformó para mal a la llegada de
los españoles, no es que estos tuvieran esa intención sino la mezcla de
idiosincrasias trajo consigo demerito de virtudes de los naturales e imposición
de razones europeas, que no entendían la cosmogonía y su organización social,
de tal modo que los unos imponían sus maneras “europeas” de civilización ante
un falto entendimiento de las tradiciones y culturas de los “salvajes”
tlaxcaltecas, en este punto podemos considerar el pensamiento del antropólogo
Claude Lévi-Straus en “Tristes trópicos” (1955)
“La civilización nunca es lo que dice ser: ella no escoge
entre orden y caos, sino que establece arbitrariamente la distinción entre los
suyos, a los que consideran ordenados, y los otros, a quienes clasifican como
caóticos. Esta distinción, lejos de ser universal, es tan sólo una
interpretación conveniente para quienes buscan justificar su hegemonía sobre lo
diferente” (Tristes trópicos, 1955
Los tlaxcaltecas no
encajaban dentro del pensamiento reduccionista de los “civilizados” españoles,
los parámetros occidentales no permitían un encajamiento de entendimiento de
una civilización Tlaxcalteca, ante esto habría que negarla, reducirla,
diezmarla y encausarla por los caminos de una pedagogía civilizatoria; esto es
particularmente relevante para los señoríos tlaxcaltecas, cuya organización
política y social compleja, con una herencia cultural que muchas veces ha sido
minimizada.
A mi entender, hemos de
profundizar, así como lo habría estudiado Lévi-Straus todas las culturas tienen
sus propias lógicas internas y formas de organización que deben ser entendidas
en sus propios términos sin imponerles categorías externas, las civilizaciones
mesoamericanas como la tlaxcalteca desarrollaron estructuras políticas y
sociales que, aunque diferentes a las europeas no eran menos sofisticadas ni
menos civilizadas.
Habremos de incluir en
este ensayo para complementar las ideas, un antropólogo más que ejemplifica
como las sociedades administran categorías de dominación, este antropólogo se
llama Edward Said en su libro “Orientalismo” (1978)
“El orientalismo no es solo un campo académico de
estudio, sino un discurso, una forma de poder que Occidente utiliza para
dominar, reformular y administrar las culturas no europeas, presentándolas como
irracionales, infantiles y salvajes” (Orientalismo, (1978)
Ya en líneas arriba
habíamos descrito en comparativa como los guerreros tlaxcaltecas tenían
semejanza con los guerreros espartanos y los hoplitas griegos entre otros para
dar a entender que ante civilizaciones como la griega o los romanos otros eran
los salvajes, no olvidemos como España fue dominada por “salvajes” moros que al
final de cuentas dejaron en su territorio: cultura, vocablos, tradiciones y
arquitectura árabe que se llega a ver en España y era, de aquellos “salvajes”
que también cortaban cabezas y eran guerreros despiadados.
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Valores rescatables
Afirmo que, los
tlaxcaltecas, lejos de ser una sociedad primitiva, era una república organizada con leyes, valores
religiosos y estructuras sociales definidas y adelanto a decir que los valores
aglutinadores de los cuatro señoríos antes de la llegada de los españoles son
los valores a los que nos debemos
dirigir, es decir, la unidad
puesto que ésta daba una conformación política entre los cuatro señoríos, la identidad que nunca pudo ser
diezmada por más adversarios he imperios que se hayan puesto enfrente, la soberanía que guerreros águila y jaguar
protegían desde los territorios
fronterizos de la república y el otro valor era la legitimidad, Tlaxcala no
había dos, Tlaxcala era único, Tlaxcala era envidiado por los territorios
vecinos, Tlaxcala sabía de donde había venido, Tlaxcala comandaba su propia
política y no había quien le dijera que no, Tlaxcala era poesía y exportaba
cultura, he allí la legitimidad y por qué propongo que estos valores fundacionales
llegan hasta nuestros días como herederos nosotros de aquellos sin parangón de
aquellos tiempos, estos valores reconstruyen nuestra actualidad, lo afianzan,
lo cimientan, aportan carácter a lo que ahora debe llamarse como lo
tlaxcalteca.
Ante esto, y explicado
con abundante soltura, que podemos esperar ante una conmemoración de la “fundación” de Tlaxcala luego de 500
años hacia acá. Ese periodo, estamos hablando de la colonia pues tendría que
ser menos relevante si trata de ignorar las raíces profundas de la civilización
tlaxcalteca, y tratando su historia desde una perspectiva de dominación
colonial que sólo reconoce su valor desde la llegada de los españoles, es como
decir el año cero, las civilizaciones dominantes indican: como se dice, como se
hace, y que se venera; a lo mucho, podríamos pasar de largo, sin mirar, a ojos
cerrados lo que fue el inicio de la colonia: abusos, atrocidades sobre los
pueblos indígenas, masacres y ejecuciones indiscriminadas, esclavización,
aparte de las atrocidades físicas y culturales que cometieron los colonizadores
también fueron sometidos a diversas formas de opresión psicológica y simbólica,
es decir a una deshumanización sistemática por ser “salvajes”. Para ellos era
correcto y era su derecho esos abusos, además de que, esta actitud era
alimentada por las idea racistas y teocéntricas que promovían la creencia de
que los indígenas debían ser “civilizados” a través de la religión y la cultura
europea y así despojarlos de su propia identidad.
Quien ha vivido en Tlaxcala
sabe que en el centro de la ciudad existe una piedra en forma de monolito
circular pegada a la construcción de un edificio en lo que antes era una
panadería que se llamaba “la picota” en una esquina de lo que es el parque,
ahora me parece que pusieron un Oxxo, cosa de lo más inoportuno, pues bien, esa
piedra, tiene simbolismo y significado, las picotas servían como dispositivos
de castigo y humillación pública. Esa piedra asomándose en el edificio muestra
un artilugio de castigo traído como herencia directa de las practicas
medievales europeas. Pero, si esa piedra hablara y pudiera describirnos los
horrores, estaríamos espantados de pensar siquiera, que la colonia fue lo bueno
y lo mejor para Tlaxcala
A alturas de esta investigación,
es oportuno, enfocarnos en reflexionar como la conmemoración de los quinientos
años de la fundación de Tlaxcala (motivo por el cual realizo este ensayo) puede
ser de muy buen ver para quienes no conocen la historia o bien no quieren
reconocer que, en el pasado, los ancestros fueron pisoteados en su dignidad, y
que en cosas del pasado (afirman algunos soberbios de casta) que no hay porque
pedir perdón a los antiguos por tanta humillación; sino hay más bien que
agradecerles que trajeron la civilización a esa bola de indios incultos. Es
necesario voltear a ver y reconstruir los valores ancestrales de los antiguos
señoríos, la unidad con la que contaban, su civilización organizada la
identidad que les glorificaba ante sus enemigos, la soberanía que colmaba sus
pechos y la legitimidad con la que protegían su ser y cosmogonía. Eso es lo que
ha de ser de importancia, mas no un evento de escenario que sirva a otros
intereses y sin sustento realmente histórico.
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Reflexión final sobre la conmemoración y
su relevancia.
Mi intento en este estudio
sobre los antiguos naturales de Tlaxcala es que no se utilice a esas
ancestrales figuras de antiguo, o bien a una fecha ignominiosa por donde se le
quiera ver para usos superficiales, como un escenario de interés político o
bien para poner en el estrado al apadrinado que queremos en reflectores para
futuras votaciones o bien para gastos innecesarios que desvirtúen el
reconocimiento genuino de una historia de Tlaxcala y sus valores, mucho más
profunda y compleja, pero tan afortunadamente verdadera que bien podría servir de estandarte para que las generaciones
presentes valoren e integren en su ser, valores y virtudes como la identidad,
la unidad, el valor, la soberanía y legitimidad del pueblo tlaxcalteca de
antiguo.
Concluyo reafirmando la
importancia de celebrar los quinientos años no sólo como un hito colonial, sino
como una oportunidad para recuperar el legado profundo de los antiguos
tlaxcaltecas y evitar la banalización de la historia a través de intereses
políticos frívolos, el reconocimiento de los valores ancestrales no sólo
enriquece la identidad tlaxcalteca sino que proporciona también una base sólida
para enfrentar los desafíos contemporáneos con la misma dignidad y unidad que
caracterizó a los antiguos señoríos.
Una conmemoración verdaderamente
respetuosa hacia Tlaxcala debería trascender la mera fecha de la fundación
colonial y reconocer que esta tierra fue, durante siglos, una confederación de
señoríos que mantuvo una identidad única y enorgullecedora. Reivindicar los
valores de unidad, soberanía, identidad y legitimidad que caracterizaron a los
antiguos tlaxcaltecas es, en última instancia, la manera de honrar la memoria y
el espíritu de una civilización que, lejos de ser sometida, ha perdurado en el
tiempo, defendiendo su Autonomía y su lugar en la historia.
Glosario
de libros sobre el tema
“Visión de los vencidos”
de Miguel León-Portilla
Un clásico de la historiografía mexicana, este
libro recopila testimonios indígenas sobre la conquista de México, mostrando la
perspectiva de los pueblos vencidos. León-Portilla se basa en códices y
crónicas de los indígenas para dar voz a su experiencia de la llegada de los
españoles y el cambio drástico que siguió. Su enfoque en la resistencia y el
dolor de la pérdida cultural conecta con el reconocimiento de Tlaxcala como una
cultura autónoma.
“La conquista de México”
de Hugh Thomas
Esta obra monumental ofrece un análisis
detallado de la conquista desde la llegada de los españoles hasta la caída de
Tenochtitlán. Thomas examina a profundidad la relación entre los tlaxcaltecas y
los conquistadores, explorando las alianzas, tensiones y las motivaciones de
los actores indígenas en el contexto de la conquista. Es una referencia
fundamental para entender la complejidad de estos intercambios.
“Los antiguos mexicanos a
través de sus crónicas y cantares” de Miguel León-Portilla
Este libro explora la riqueza de la
cosmovisión y valores de las culturas indígenas prehispánicas. León-Portilla
recurre a textos en náhuatl para mostrar las tradiciones y creencias de estas
sociedades. Es especialmente útil para entender la identidad y los valores de los
tlaxcaltecas como parte de un contexto cultural más amplio y diverso.
“La invención de América”
de Edmundo O'Gorman
O'Gorman analiza cómo el descubrimiento de
América fue un evento que redefinió la identidad y la visión de los europeos
sobre el mundo y sobre los pueblos indígenas. Este libro es esencial para
comprender el proceso de dominación cultural y cómo la percepción del indígena
fue construida a través de una mirada colonizadora, lo que ilumina el tema de
la identidad tlaxcalteca en la época colonial.
“El espejo enterrado” de
Carlos Fuentes
Con un enfoque literario y filosófico, Fuentes
examina la historia de América Latina desde sus raíces precolombinas hasta el
presente. Su análisis de la identidad, la cultura y la influencia de las civilizaciones
indígenas en la cultura contemporánea es relevante para entender la importancia
de rescatar la memoria histórica de Tlaxcala. Este texto invita a reflexionar
sobre cómo las culturas prehispánicas siguen vivas en la identidad de las
naciones actuales.
Bibliografía
- Muñoz Camargo, Diego . Historia de Tlaxcala
. Edición y traducción de Alfredo Chavero. México: Instituto Nacional de
Antropología e Historia, 1981.
- Este texto clásico ofrece
una visión detallada sobre la historia de Tlaxcala, documentando su
perspectiva cultural, política y religiosa, y es clave para estudiar la
identidad tlaxcalteca en el contexto prehispánico y colonial.
- Lévi-Strauss, Claude . Tristes Trópicos .
Traducido por Enrique Pezzoni. México: Fondo de Cultura Económica, 1967.
- Este libro es una reflexión
profunda sobre la antropología y la cultura. Lévi-Strauss narra su viaje
a Sudamérica y sus encuentros con diversas culturas indígenas, lo que lo
lleva a desarrollar su teoría estructuralista. Su perspectiva ayuda a
comprender los valores culturales indígenas como elementos complejos e
interconectados.
- Tylor, Edward B. La cultura primitiva:
investigaciones sobre el desarrollo de la mitología, la filosofía, la
religión, el arte y las costumbres . Londres: John Murray, 1871.
- Tylor es uno de los padres
de la antropología moderna, y su obra es fundamental para entender el
concepto de cultura y religión en las sociedades antiguas y en
desarrollo. Este texto introduce el concepto de “cultura” como un sistema
complejo, abriendo el camino para los estudios de la identidad y el
simbolismo cultural de sociedades como la tlaxcalteca.
§ 128. Principio y origen del
señorío y reino de Tlaxcala y de los primeros fundadores. La primera fundación
fue la cabecera de Tepeticpac, la cual fundó y pobló el único señor y rey
llamado Culhua Quanez, que fue el primer señor de los teochichimecas que quiere
tanto decir como divinos teochichimecas texcaltecas, venidos de las partes del
poniente en cuanto a nuestro centro, de muy lejanas partes desde las Siete
Cuevas, pasando grandes desiertos y montañas, ciénegas y ríos y otros trabajos
y peregrinaciones.
“142. De cada casa de éstas y
cabecera, procedían otros muchos tecuhtles mayorazgos, que quiere decir
caballeros y señores, y otras casas que llaman pilcales, que es como decir
casas solariegas de principales hombres hidalgos, en lo cual se tenía particular
cuenta, porque los descendientes [F. 48 v.] de éstos son estimados por hombres
calificados.”
§ 145. Y ansí poblada la muy
insigne y no menos que leal provincia de Tlaxcalla, tuvieron paz y concordia
con todas las provincias comarcanas grandes tiempos (…), porque iban a
contratar a todas partes, de una mar a otra, de la del sur a la del norte, y de
levante y poniente… finalmente, de estas tierras traían oro, cacao, algodón y
ropa, miel y cera, plumería de papagayos y otras riquezas que mucho estimaban.
§ 146. En tanta manera, que vino a ser el reino de Tlaxcalla uno de los mayores
reinos que hubo en estas partes del Nuevo Mundo, gobernado por los cuatro
señores de las cuatro cabeceras…
La fundación
de Tlaxcala se da debido al rey español Felipe II quien otorgó el título de
“ciudad de Tlaxcala” en 1535. La distinción fue
significativa, ya que permitió a Tlaxcala conservar cierto grado de autonomía y
privilegios, como el derecho a mantener un cabildo indígena. Este
reconocimiento también reflejaba la importancia estratégica de Tlaxcala en la
Nueva España, tanto desde el punto de vista estratégico, como económico