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jueves, 23 de abril de 2026

EL FUEGO DE LA DIGNIDAD: TEÓDULO RÓMULO Y LA ENTEREZA DEL ARTISTA PLÁSTICO

 


Ensayo sobre la dignidad y entereza del artista Teódulo Rómulo tras su protesta en el Museo de Arte de Tlaxcala. Un llamado al respeto institucional por los creadores.

Por Edgar Sánchez Quintana

Hay un momento en la vida de todo creador en el que la obra deja de pertenecerle para ser del mundo. ¿Pero qué sucede cuando el mundo —o peor aún, las instituciones que deben resguardarlo— responden con indiferencia? El 23 de abril de 2026, el Museo de Arte de Tlaxcala (MAT) fue testigo de una respuesta contundente a este interrogante. Teódulo Rómulo, a sus 83 años de edad y con seis décadas de impecable trayectoria a cuestas, ascendió una llama que iluminó mucho más que los muros del recinto: quemó sus propias obras en un acto de protesta que nos sacudió hasta los cimientos.
Nacido en 1943 en San Bartolomé Matlalohcan, municipio de Tetla, Tlaxcala, Rómulo no es un improvisado en las lides de la adversidad. Creció conociendo el rostro más crudo de la pobreza, trabajando en las ladrilleras desde los diez años, forjando su carácter entre el barro, el sudor y el calor de los hornos. Esa misma fuerza lo llevó a las aulas de la Academia de San Carlos y, más tarde, a cruzar el océano para perfeccionar su técnica en el prestigioso Atelier 17 de París. Con una Medalla de Plata en Bourges, el Premio Nichido en la capital francesa y los elogios de gigantes como Carlos Pellicer y Carlos Fuentes, su obra ha trascendido fronteras en más de ciento cincuenta exposiciones internacionales.
Y, sin embargo, la entereza de este hombre de raíces profundas nos demuestra que el éxito no anestesia la conciencia. A sus 83 años, Rómulo sigue exigiendo respeto. Su protesta en el MAT no fue un arrebato fugaz ni el berrinche de un ego herido; Fue el grito de dignidad de un artista que se niega a aceptar el menosprecio institucional. Porque el respeto hacia los creadores plásticos no se agota en cederles un espacio con paredes blancas. Exponer sin el acompañamiento de un catálogo digno, sin una apariencia que contextualice el peso de una vida dedicada al arte y sin la difusión que la obra merece, es otra forma —quizás más sutil, pero igualmente dolorosa— de invisibilización.
Resulta una paradoja amarga, casi trágica, que haya sido precisamente Teódulo Rómulo una de las piezas clave para la fundación del Museo de Arte de Tlaxcala, el mismo recinto que hoy le regatea el trato que su envergadura exige. Ya en 2019, congruente con sus principios, había retirado sus piezas de ese mismo museo ante la desorganización y la falta de garantías. Y años atrás, en la Plaza Loreto de la Ciudad de México, también había recurrido al fuego purificador para denunciar la precariedad del gremio.
Cuando un artista quema su propia obra, el fuego se convierte en la metáfora definitiva: está declarando que prefiere la ceniza, la nada absoluta, antes que la fría indiferencia. Es un acto de inmolación donde la pieza se perece para que el mensaje sobreviva.
Este gesto radical de Teódulo Rómulo no le pertenece solo a él. Es la voz de todos aquellos artistas que, a lo largo de nuestra historia, han enfrentado el desdén o el olvido. Nos obliga a mirar hacia atrás y conectar este clamor con la herencia de otros grandes maestros tlaxcaltecas que hemos abordado en este espacio. Pensemos en la monumentalidad de Desiderio Hernández Xochitiotzin, en la maestría escultórica de Cutberto Escalante y Federico Silva; en la visión de Samuel Ahuactzin, Abel Montiel y Hermenegildo Sosa; en la sensibilidad del maestro Pedro Avelino y en la fuerza expresiva de Galdina Galicia. Todos ellos, junto a muchos otros, han construido la identidad plástica de nuestra tierra y, al igual que Rómulo, merecen un reconocimiento que trascienda el aplauso efímero.
La dignidad del creador es innegociable. El acto de Teódulo Rómulo debe leerse como un llamado urgente y necesario a las instituciones culturales de Tlaxcala y de todo el país. Es imperativo que comprendan que los artistas no son meros proveedores de decoración para sus agendas oficiales, sino los pilares sobre los que se sostiene la memoria y el espíritu de nuestro pueblo.
Tratar a nuestros artistas con la dignidad que merecen es, en última instancia, respetarnos a nosotros mismos. Que el fuego encendido por Teódulo Rómulo no se apaga en el anecdotario; que sus cenizas sirvan para abonar un terreno donde el arte, por fin, florezca al amparo del respeto verdadero.
Invitación a la Acción:
El arte es el fuego que mantiene viva la conciencia de un pueblo. ¿Crees que las instituciones culturales están a la altura del talento de nuestros artistas? Te invitamos a compartir tu opinión ya sumarte a este reconocimiento a la entereza de Teódulo Rómulo. ¡Tu voz es parte de la llama que exige dignidad para nuestra cultura!

martes, 21 de abril de 2026

LOS DUELOS DE LAS LETRAS DE MÉXICO EN EL FIN DEL MILENIO: UN PARÉNTESIS ETERNO A OCTAVIO PAZ (1914-1998)

 


Una semblanza personal y literaria sobre la muerte de Octavio Paz y la trascendencia de su obra, reflexionando sobre el papel del lector en la inmortalidad del autor.

Por Edgar Sánchez Quintana

Detengo mi lectura en la página 147. El capítulo aborda la obra de Marcel Duchamp: pintor-poeta, cimentador del arte contemporáneo, el hombre que nos enseñó que la mirada es, en sí misma, un acto de creación. Este tomo lleva por título Los privilegios de la vista I ; es el volumen número siete de las Obras Completas de Octavio Paz. A estas alturas, he recorrido los tomos anteriores como quien atraviesa un continente desconocido, cartografiando el pensamiento de un hombre que hizo de la palabra su única patria.
Mi lectura es detenida por el estremecimiento. No es un sobresalto literario, sino el sacudimiento seco de la realidad al saber que Octavio Paz ha muerto.
Es lo que ha transcurrido de este año: el tiempo dedicado a Octavio Paz. Su obra completa, ese monumento de papel y tinta, es algo que solo algunos conocen, pero que otros, como yo, nos dedicamos a reconocer . Reconocer no es solo saber que existe; es admitir que su voz no tiene comparación en la historia literaria de México y que su alcance es de un reconocimiento universal indiscutible. Me atrevo a hablar de paz porque lo conozco desde la intimidad del silencio; he dedicado meses enteros a escucharlo, no para diseccionar títulos o temas particulares, sino para entender la simbiosis sagrada entre la obra, el autor y su lector —es decir, yo—.
Casi siempre, cuando suceden cosas como esta —la muerte de una personalidad de tal estatura—, los medios de comunicación, los críticos y los aficionados de ocasión se enfrascan en una carrera frenética para ver quién dice más o quién lanza las flores más vistosas sobre su tumba. Yo me excluyo de ese desfile. No por falta de respeto a una pérdida que considero irrecuperable e insustituible, sino porque, vivo o muerto, yo seguiré aprendiendo de su obra.
Seguramente en los meses siguientes habré terminado de leer sus obras completas. No sé realmente cuánto enriquecerán mis propios escritos, pero mis textos, especialmente los de ensayo, ya portan algo del ADN de Octavio Paz: esa búsqueda de la claridad en la contradicción, ese rigor en la duda. De su obra poética, me gustaría decir lo mismo, pero él fue único; Fue el López Velarde, el Darío, el Neruda, el Whitman y el Whitman de nuestro tiempo, todo en una sola voz que supo ser vanguardia y tradición al mismo tiempo.
Para los autores, la mayor recompensa es que su voz se siga escuchando después de muertos. Yo le hago esa justicia mínima y necesaria. Sin hacer una pausa más, sin permitir que el silencio de la tumba interrumpa el diálogo de la inteligencia, continúa mi lectura en la página 148 del tomo siete de las Obras Completas de Octavio Paz. Porque la verdadera inmortalidad no está en el mármol de las estatuas, sino en la página que un lector, en cualquier rincón del mundo, se niega a cerrar.
Invitación a la Acción:
La lectura de un autor es un diálogo que ni siquiera la muerte puede interrumpir. ¿Cuál es ese libro o autor que te ha acompañado en los momentos de silencio y cuya voz sigues escuchando hoy? Te invitamos a compartir tu experiencia en los comentarios ya unirte a nuestra comunidad para seguir celebrando la vida a través de las letras. ¡Tu lectura es la que mantiene viva la llama del pensamiento!

Paz, O. (1994). Obras Completas VII: Los privilegios de la vista I. Fondo de Cultura Económica.
Sánchez Quintana, E. (1998). Los duelos de las letras de México en el fin del milenio . (Texto original renovado).
Fundación Octavio Paz. "Vida y Obra del Nobel Mexicano".

domingo, 19 de abril de 2026

TLAXCALA ENTRE EL PLANO Y LA CONFIANZA: DEL URBANISMO METROPOLITANO AL CASO DEL PARQUE DE LA JUVENTUD

 

Imagen conceptual e hiperrealista que simboliza la transparencia urbana en Tlaxcala. Un plano arquitectónico digital y traslúcido en color azul se superpone a una vista real del centro histórico de Tlaxcala con sus iglesias coloniales y el volcán al fondo. Una mano sostiene una tablet transparente que muestra gráficos y datos del proyecto, representando el gobierno abierto y la planeación profesional. La iluminación clara y optimista evoca una visión de futuro basada en la honestidad y la participación ciudadana.

Un análisis profundo sobre el urbanismo en Tlaxcala: entre la planeación metropolitana de largo plazo y la urgencia de transparencia en proyectos como el Parque de la Juventud.

Por Edgar Sánchez Quintana

En Tlaxcala, como en casi todo el país, la discusión pública sobre la obra suele nublarse por un viejo hábito: creer que todo proyecto gubernamental debe juzgarse en bloque, como si solo hubiera dos opciones posibles, aplaudir sin reservas o condenar sin matices. Pero la realidad urbana rara vez cabe en ese simplismo. Las ciudades, las zonas metropolitanas y los corredores de desarrollo no se construyen únicamente con concreto, presupuestos y maquinaria; también se construyen con confianza pública, con información verificable y con la sensación de que aquello que se anuncia tiene detrás de un expediente tan sólido como su discurso. Ese es, precisamente, el punto de partida para mirar hoy a Tlaxcala: no desde la descalificación automática, sino desde una exigencia más adulta y más democrática.
Decir que Tlaxcala carece de visión urbana de largo plazo sería, a la luz de los documentos disponibles, una afirmación injusta. Lo que existe no es un vacío, sino una arquitectura de planeación dispersa, a veces poco visible para la ciudadanía común, pero real. La evidencia más contundente es el Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana Tlaxcala-Apizaco, entregado por la SEDATU en 2020 para 19 municipios, alrededor de 60 mil hectáreas, cerca de 600 mil habitantes y con una visión a 2040. A ello se suma el Programa Metropolitano Puebla-Tlaxcala, presentado en 2023 para una región de 39 municipios y 3.2 millones de habitantes, con estrategia sobre movilidad, residuos, saneamiento y organización policéntrica del territorio. No son papeles menores: son, en rigor, la prueba de que Tlaxcala sí está pensándose en clave metropolitana y más allá del calendario sexenal.
“El instrumento contempla una visión al 2040 y permitirá establecer una ruta integral para el crecimiento urbano, la movilidad, el medio ambiente y el desarrollo económico de la zona metropolitana”.
Esa frase, proveniente de la autoridad federal, vale más que muchos discursos de coyuntura. Y si se le añade el Convenio Marco de Coordinación publicado en el Diario Oficial de la Federación en septiembre de 2022, mediante el cual SEDATU, el gobierno estatal y municipios tlaxcaltecas acuerdan impulsar el ordenamiento territorial y la planeación urbana, el mapa se aclara todavía más: hay una continuidad institucional que rebasa la improvisación y que intenta amarrar, al menos en el plano normativo, una agenda común. El Plan Estatal de Desarrollo 2021-2027 completo ese andamiaje como instrumento sexenal de gobierno. En otras palabras, Tlaxcala sí tiene una visión; el problema no es la inexistencia del rumbo, sino la manera irregular en que ese rumbo se traduce a la conversación pública.
Instrumento o proyectoEscalaDato decisivoLo que revela
Programa de Ordenación Metropolitana Tlaxcala-ApizacoRegional19 municipios, 60 mil hectáreas, 600 mil habitantes, visión 2040Existe planeación urbana de largo plazo para el corazón territorial del estado.
Programa Metropolitano Puebla-TlaxcalaInterestatal39 municipios, 3,2 millones de habitantesTlaxcala se piensa también en relación con Puebla y no solo dentro de sus límites administrativos.
Convenio Marco de Coordinación en el DOFIntergubernamentalfederación-estado-municipiosLa agenda urbana tiene respaldo institucional y no depende de una sola oficina.
Plan Estatal de Desarrollo 2021-2027EstatalMarco programático del sexenioLa planeación existe, pero necesita volverse legible para la ciudadanía.
Cuando esa mirada macro se aterriza en los proyectos en marcha, la hipótesis se confirma. El Distribuidor Vial Santa Ana, con una inversión de 500 millones de pesos, no es una obra ornamental: está diseñado para aliviar un nodo histórico de congestión y reducir hasta 30 minutos los traslados en el corredor Tlaxcala-Puebla. El nuevo Hospital General Regional del IMSS en San Esteban Tizatlán, con 180 camas, responde al crecimiento de la población derechohabiente y reorganiza territorialmente la atención médica de alta complejidad. La llamada Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento, entre Amaxac y Yauhquemehcan, se anunció con 146 millones de pesos, no solo como equipamiento cultural, sino como detonador de desarrollo regional. En Huamantla, el PODECOBI —127 hectáreas, 100 millones de dólares y más de 3 mil empleos— proyecta una transformación que ya no puede leerse solo en clave industrial, porque incorpora vivienda, servicios, escuelas, agua y transporte.
A esa cadena deben agregarse la Central de Abasto en Huamantla, pensada como pieza de articulación comercial para el oriente del estado; la Ciudad de la Inclusión en el antiguo Hospital General, como reutilización social de infraestructura pública; y el propio Parque de la Juventud, o Ciudad de la Juventud, cuya inversión pública se defendió en una versión de 22.8 millones de pesos, aunque su ejecución fue posteriormente reprogramada. Quien mire este conjunto con honestidad intelectual tendrá que aceptar algo elemental: sí hay proyectos importantes y necesarios. Sería mezquino negarlo. Hay movilidad, salud, cultura, inclusión, logística y equipamiento regional. Hay, por tanto, obra con sentido territorial.
ProyectoDirector de CifraEscala del impactoFuente principal
Distribuidor Vial Santa Ana500 millones de habitantesCorredor Tlaxcala-Puebla; reducción de hasta 30 minutos de trasladoSEDECO / SI
Hospital General Regional IMSS180 camasReorganización sanitaria regionalIMSS / Bienestar
Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento146 millones de habitantesNueva centralidad cultural entre Amaxac y YauhquemehcanSC / SI
PODECOBI Huamantla127 ha, 100 mdd, 3 mil empleosPlataforma de urbanización y desarrollo económicoSEDECO
Central de Abasto de HuamantlaProyecto regional de abastecimientoArticulación comercial y productiva.SEDECO
Ciudad de la InclusiónReutilización del antiguo hospitalInfraestructura social accesibleBienestar
Parque/Ciudad de la Juventud22.8 mdp, reprogramadoEquipamiento juvenil y recreativo en la capital.SI / SEJUVE
Sin embargo, la pregunta decisiva no es si Tlaxcala tiene o no tiene proyectos. La pregunta decisiva es cómo los comunica, cómo los legitima y en qué momento hace públicos sus soportes técnicos. Ahí es donde el caso del Parque de la Juventud se vuelve ejemplar, no porque sea el más grande de todos, sino porque concentra, como en una gota de agua, las tensiones de la nueva gobernabilidad: el desfase entre la intención de hacer obra y la obligación democrática de explicarla bien.
El proyecto fue presentado públicamente en octubre de 2023, en una narrativa ambiciosa que hablaba de una Ciudad de la Juventud y de una inversión total de 116,000,000.00 de pesos en dos etapas. La idea estaba cargada de símbolos contemporáneos: deporte, convivencia, accesibilidad, sustentabilidad, reforestación, captación pluvial, jardines de lluvia. En el papel promocional, sonaba una renovación integral. En el terreno político, sin embargo, nació con una falla de origen: entró al debate público sin que la ciudadanía pudiera verificar, desde el principio, el estado real de los permisos ambientales federales.
El 14 de noviembre de 2023, cuando la discusión ya había escalado, el secretario estatal de Medio Ambiente reconoció que la obra “aún no cuenta con los permisos federales necesarios para su ejecución”. Esa declaración es más que un dato: es una escena política. Significa que el proyecto se anunció primero y se explicó después; que el expediente llegó tarde al debate; que la pedagogía pública ocurrió cuando la protesta ya estaba encendida. Y cuando un gobierno se ve obligado a aclarar a mitad del incendio lo que debía transparentar antes de encender el cerillo, el problema deja de ser técnico y se vuelve un problema de credibilidad.
Las semanas siguientes profundizaron esa percepción. El 14 de noviembre de 2023, el colectivo Salvemos al Parque de la Juventud denunció que no se les había entregado el proyecto ejecutivo, los estudios ambientales, la metodología y resultados de la consulta, ni los permisos. El 23 de noviembre, el secretario de Infraestructura sostuvo que la obra se realizaría cuando se contara con todos los permisos y agregó que los estudios ambientales y técnicos ya se habían entregado y estaban en espera de respuesta. La cronología es reveladora: los estudios descubiertos en la conversación pública durante la protesta, no antes de ella. Eso no es un detalle administrativo; es el centro del conflicto. Un estudio que llega tarde, aunque exista, pierde parte de su capacidad de generar confianza.
También fue problemática la manera en que el proyecto cambió de forma frente a la ciudadanía. En su versión inicial se habló de una alberca olímpica y de un “Edificio Administrativo y de Servicios para la Secretaría de la Juventud”. Más tarde, la alberca fue descartada; el estanque también salió de la defensa oficial más reciente; y el componente administrativo ligado al aparato de juventud se volvió difuso, hasta quedar desdibujado en el expediente público accesible. No es que un proyecto no pueda modificarse: todo proyecto serio se corrige. Lo grave es que esos ajustes no hayan venido acompañados de una explicación pública integral, comparativa y pedagógica. En la conversación social quedó la impresión de un diseño movido, no de una planeación afinada.
A esa opacidad parcial se sumó una contradicción difícil de digerir para cualquier observador razonable. Mientras públicamente se hablaba de una obra “en etapa de licitación” el 23 de octubre de 2023, reportes periodísticos posteriores identifican que ese mismo día se habría pagado un anticipo de 34,941,121.22 pesos, equivalente al 30% de la primera etapa, a la empresa Infraestructura Saggezza, bajo el contrato SI/INFRA-2023/11-01. Si la información es correcta, la cronología administrativa quedó mucho más adelantada que la cronología de la comunicación pública. Y cuando el dinero corre más rápido que la explicación, la sospecha ocupa el sitio de la confianza.
El desajuste se agrava todavía más con el presupuesto. El proyecto originalmente publicitado en 116 millones de pesos terminó siendo defendido después como una intervención de 22,8 millones, sin que mediara una justificación pública, clara y exhaustiva sobre el recorte, el cambio de alcance o la reformulación técnica. La pregunta ciudadana era elemental: si antes costaba una cantidad y después otra muy distinta, ¿qué se quitó, por qué se quitó, quién lo decidió y en qué documento puede verse ese ajuste? Cuando la respuesta no llega en forma de expediente abierto, cada rumor comienza a parecerle verosímil a alguien.
Ni siquiera la apelación a la participación logró cerrar la herida. La narrativa oficial quiso sostener que el proyecto tenía respaldo social, y en enero de 2024 se difundió una encuesta con 105.000 respuestas. La cifra fue cuestionada metodológicamente por la prensa crítica debido a la falta de controles claros ya su desproporción con la población usuaria del parque e incluso con los tamaños de referencia locales. En vez de fortalecer la legitimidad, la encuesta abrió otra grieta. La participación no puede ser solo abundancia numérica; debe ser también trazabilidad metodológica. De otro modo, la consulta parece propaganda con disfraz estadístico.
Todo esto permite formular la tesis central con la serenidad que el debate merece. No se trata de atacar al gobierno de la 4T en Tlaxcala. Tampoco de negar que existen obras necesarias, ni de reducir toda política pública a una caricatura oposicionista. Sería intelectualmente pobre y políticamente estéril. La tesis es otra: si este gobierno quiere estar a la altura de sus propios principios, ya no puede gobernar como se gobernaba antes. La promesa ética de la transformación —no robar, no mentir y no traicionar— no puede quedarse en el terreno del lema; tiene que convertirse en un método administrativo visible.
Eso significa que cada gran proyecto debería nacer ante la ciudadanía con una carpeta mínima abierta: presupuesto total y por etapas; licitación o fundamento de contratación; empresas participantes y empresa ganadora; calendario de obra; dependencias responsables; permisos requeridos y permisos obtenidos; estudios ambientales y técnicos; versión comparativa del proyecto en caso de ajustes; y mecanismos de participación con metodología comprobable. No porque la ciudadanía sea enemiga de la obra, sino porque una sociedad más informada es, también, una sociedad más capaz de defender los proyectos que sí están bien hechos.
El Parque de la Juventud deja una lección severa: la comunicación gubernamental fue reactiva, no preventiva. El gobierno salió a explicar cuando ya estaba siendo impugnado; Salió a prometer diálogo cuando el expediente ya se sentía opaco; Salió a decir que no habría tala cuando la conversación social ya no giraba solo en torno a los árboles, sino en torno a la confianza. Y la confianza, una vez fisurada, no se repara con boletines aislados ni con frases de ocasión. Se repara con consistencia documental, con cronologías limpias y con la humildad institucional de decir: esto es lo que sabemos, esto es lo que falta y esto es lo que vamos a corregir.
Hay, por lo tanto, una salida. Tlaxcala puede convertir este episodio en una corrección de rumbo. Puede demostrar que la planeación de largo plazo y la transparencia cotidiana no son rivales, sino aliadas. Puede hacer del urbanismo no solo una práctica técnica, sino una pedagogía pública. Y puede entender que la ciudadanía no exige perfección absoluta, sino franqueza, coherencia y datos verificables. Un gobierno que comunica de frente no se debilita: se ciega moralmente.
Al final, toda obra pública busca transformar un espacio; pero toda buena política pública debe transformar, además, la relación entre autoridad y sociedad. Tlaxcala necesita distribuidores viales, hospitales, polos de desarrollo, infraestructura cultural, espacios de inclusión y parques dignos. Pero necesita, con la misma urgencia, creer en la palabra de sus autoridades. Para eso no bastan los anuncios ni los renders. Hace falta una nueva disciplina del servicio público: explicar antes, documentar mejor, reconocer a tiempo, corregir sin soberbia. Solo así el eslogan que ha marcado a la 4T —“no robar, no mentir y no traicionar al pueblo de Tlaxcala”— dejará de ser una consigna de atril para convertirse en el frente visible de cada funcionario.
Invitación a la Acción:
El urbanismo es el espejo de nuestra democracia. ¿Crees que la transparencia en la obra pública es el camino para recuperar la confianza en nuestras instituciones? Te invitamos a compartir tu opinión ya sumarte a esta exigencia de una gobernabilidad más abierta y participativa para Tlaxcala. ¡Tu voz es el nacimiento de nuestra ciudad!

Referencias
SEDATU. (2020). Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana Tlaxcala-Apizaco .
SEDATU / Gobierno de Tlaxcala / Gobierno de Puebla. (2023). Programa Metropolitano Puebla-Tlaxcala .
Diario Oficial de la Federación (DOF). (2022). Convenio Marco de Coordinación SEDATU-Tlaxcala .
Gobierno del Estado de Tlaxcala. Plan Estatal de Desarrollo 2021-2027 .
Secretaría de Infraestructura (SI). Expedientes de Obra Pública 2023-2024 .
Colectivo Salvemos al Parque de la Juventud. Comunicados y peticiones de transparencia .
Reportes periodísticos locales y nacionales (La Jornada de Oriente, El Sol de Tlaxcala, Urbano).