Translate

domingo, 12 de marzo de 2023

El Software de la Tragedia: De Canoa a Gaza, anatomía de un mundo ideologizado

 



Análisis profundo sobre cómo las ideologías moldean la sociedad, usando los casos de Canoa (1968) e Israel-Palestina (2025-2026) como estudios de caso del fanatismo y la polarización.

Fecha: 9 de febrero de 2026

Introducción: El Sistema Operativo de la Realidad

Toda sociedad funciona con un sistema operativo, un "software" invisible que dicta las reglas del juego, define lo que es bueno y malo, y da forma a nuestra percepción de la realidad. Este sistema operativo es la ideología. No se trata solo de partidos políticos o grandes doctrinas; es el "sentido común" de una época, el conjunto de creencias, valores y narrativas que nos unen y nos permiten vivir en comunidad. Pero, ¿qué sucede cuando este software se corrompe? ¿Qué pasa cuando una actualización defectuosa, cargada de fanatismo y miedo, se instala en la mente colectiva?

La respuesta es la tragedia. La historia nos ofrece ejemplos desoladores, desde la sierra de Puebla en México hasta las calles de Gaza. El linchamiento de un grupo de jóvenes en San Miguel Canoa en 1968 y el interminable conflicto entre Israel y Palestina, que ha alcanzado nuevas cotas de violencia en 2025 y 2026, son manifestaciones del mismo error fatal en el código de la convivencia humana. Son la prueba de que cuando la ideología deja de ser una herramienta para entender el mundo y se convierte en una prisión para la mente, el resultado es la deshumanización y la violencia.

Este artículo se propone desarmar este peligroso mecanismo. A través de un análisis renovado de estos dos casos, exploraremos cómo funcionan las ideologías, cómo nos moldean y cómo, en su versión más extrema, nos conducen al abismo. El objetivo no es solo relatar la historia, sino ofrecer un diagnóstico para nuestro tiempo, una era de polarización sin precedentes, y buscar el antídoto contra el veneno del fanatismo.

Parte 1: Las Reglas del Juego - Cómo Funciona Nuestra Mente Social

Para entender cómo una comunidad puede llegar a linchar a inocentes o cómo un conflicto puede perpetuarse durante décadas, primero debemos entender el poder de la ideología. Lejos de ser un concepto abstracto, es la fuerza más poderosa que moldea nuestro comportamiento social.

La Ideología: El Lente a Través del Cual Vemos el Mundo

La ideología no es un conjunto de mentiras que nos cuentan los poderosos. Es, más bien, el marco que da sentido a nuestra existencia. Como explica un análisis de la Editorial Popular, la ideología cumple tres funciones vitales en cualquier sociedad :

1.Legitima el poder: Hace que las estructuras de poder y la desigualdad parezcan naturales o inevitables. Por ejemplo, la idea de que la riqueza es fruto exclusivo del "mérito individual" es una construcción ideológica que puede ocultar las ventajas estructurales.

2.Crea cohesión social: Ofrece símbolos, valores y mitos que nos dan un sentido de pertenencia a un grupo (la nación, la religión, la comunidad).

3.Orienta la acción: No solo justifica el presente, sino que también nos moviliza hacia un futuro deseado, ya sea para conservar el orden existente o para transformarlo radicalmente.

En resumen, la ideología es el lente que nos ponemos cada mañana. No podemos ver el mundo sin él, pero rara vez somos conscientes de que lo llevamos puesto.

La Era de la Polarización: Cuando los Lentes se Convierten en Muros

El problema surge cuando nuestro lente ideológico se vuelve tan grueso y distorsionante que nos impide ver la humanidad en los demás. En los últimos años, y con especial intensidad en 2025 y 2026, hemos entrado en lo que los expertos llaman la "nueva normalidad" de las sociedades polarizadas . Esta polarización tiene tres dimensiones que se retroalimentan:

Tipo de PolarizaciónDescripciónEjemplo Cotidiano
IdeológicaTu postura política determina tu opinión sobre absolutamente todo, desde la economía hasta la cultura.Si eres de izquierdas, es más probable que prefieras la comida ecológica; si eres de derechas, el flamenco o los deportes de motor .
AfectivaSientes una conexión emocional más fuerte con alguien que vota como tú que con alguien que comparte tu religión o nacionalidad. El "otro" político no solo está equivocado, sino que es malo.Se normaliza el insulto y la descalificación en el debate público, tratando al adversario como un enemigo.
CotidianaVivimos en "burbujas" físicas y digitales, rodeados de gente que piensa, se ve y consume como nosotros. Nuestros barrios, amigos y feeds de redes sociales son un eco de nuestras propias creencias.Los algoritmos de las redes sociales nos muestran contenido que refuerza nuestras ideas y nos indigna, amplificando la sensación de que "el otro lado" es extremista y peligroso.

Esta triple polarización es el caldo de cultivo perfecto para el fanatismo. Crea un mundo dividido en "nosotros" y "ellos", donde el diálogo es imposible porque ya no compartimos una realidad común.

Parte 2: Error de Sistema en un Mundo Aislado - El Caso de Canoa (1968)

San Miguel Canoa en 1968 es el ejemplo perfecto de cómo una ideología tóxica puede infectar y destruir una comunidad en un entorno de aislamiento, como un virus en un sistema sin antivirus.

La masacre no fue un arrebato de locura colectiva, sino el resultado de una cuidadosa manipulación ideológica. El sacerdote Enrique Meza Pérez, la única figura de autoridad en un pueblo aislado y desinformado, actuó como el programador de un sistema cerrado. Ante la llegada de cinco jóvenes empleados universitarios, que para él representaban la amenaza del mundo moderno y el comunismo, Meza Pérez ejecutó un programa de miedo y odio.

Su discurso, que acusaba a los jóvenes de ser "comunistas" que venían a prohibir la religión y a instalar una "bandera roja como el infierno", fue el código malicioso que reescribió la percepción de la realidad de los habitantes. En la mente de los pobladores, los jóvenes dejaron de ser personas y se convirtieron en la encarnación de una amenaza abstracta y demoníaca. El linchamiento que siguió fue, desde esta lógica perversa, un acto de defensa comunitaria, una purga para proteger su sistema de creencias.

Canoa nos enseña una lección aterradora: en ausencia de información plural y pensamiento crítico, una sola voz con la suficiente autoridad puede convertir el "sentido común" en una sentencia de muerte.

Parte 3: La Guerra Viral - Israel-Palestina en la Era Digital (2025-2026)

Si Canoa fue una tragedia de la desinformación en un mundo analógico, el conflicto israelí-palestino es la catástrofe de la sobreinformación en la era digital. Aquí, el problema no es la falta de información, sino la imposibilidad de establecer una verdad compartida en medio de una guerra de narrativas que se libra en cada pantalla de celular.

La escalada de violencia que ha dejado más de 69,000 palestinos muertos y ha llevado a la Corte Penal Internacional a emitir órdenes de arresto contra líderes israelíes por crímenes de guerra y genocidio , no se explica solo por las bombas y los misiles. Se alimenta de una polarización ideológica y afectiva que ha alcanzado niveles sin precedentes, amplificada por las mismas herramientas digitales que debían conectarnos.

En este conflicto, cada bando vive en su propia burbuja ideológica, reforzada por algoritmos que premian el contenido más emocional y extremo. Para un sector de la sociedad israelí, cada acción militar, por devastadora que sea, se justifica dentro de una narrativa de seguridad nacional y derecho a la defensa contra el terrorismo. Para muchos palestinos y sus simpatizantes en el mundo, cada cohete de Hamás es un acto de resistencia desesperada contra décadas de ocupación y opresión.

El resultado es un diálogo de sordos global. Como en un trágico espejo de la polarización cotidiana, el mundo se divide en pro-israelíes y pro-palestinos, y cualquier intento de matiz o crítica a "nuestro" bando es visto como una traición. La ideología, en su forma más tribal, se ha apoderado del debate, haciendo que la paz no solo sea difícil, sino para muchos, indeseable.

Conclusión: El Antídoto - Hacia una Ideología de la Complejidad

Canoa y Gaza, separados por medio siglo y miles de kilómetros, nos gritan la misma advertencia: el mayor peligro para la humanidad no es una ideología en particular, sino la certeza absoluta. El verdadero culpable es el fanatismo, ese estado mental en el que dejamos de pensar y empezamos a creer ciegamente, convirtiendo nuestras ideas en una identidad sagrada y al que piensa diferente en un hereje.

¿Existe un antídoto? Si el problema es la simplificación y la certeza, la solución debe estar en la complejidad y la duda. No podemos liberarnos de la ideología, pero sí podemos elegir qué tipo de ideología queremos cultivar.

Necesitamos una "ideología de la complejidad", un sistema de pensamiento que abrace las siguientes premisas:

1.El reconocimiento de nuestra propia falibilidad: La humildad intelectual para aceptar que nuestra visión del mundo es parcial y que podríamos estar equivocados.

2.La búsqueda activa de la contradicción: En lugar de consumir solo información que confirma nuestras creencias, debemos exponernos deliberadamente a las perspectivas que nos incomodan.

3.La humanización del adversario: Un esfuerzo consciente por entender las razones, miedos y anhelos de quienes están en el otro lado del espectro ideológico, sin que ello signifique justificar sus acciones.

4.La defensa del diálogo como valor supremo: Entender que el objetivo de una conversación no es ganar, sino comprender, y que el único camino para resolver nuestros conflictos sin matarnos es hablando.

Este no es un camino fácil. Requiere un esfuerzo consciente contra la corriente de nuestros instintos tribales y los algoritmos que los explotan. Pero la alternativa, como nos demuestran las cruces de Canoa y los escombros de Gaza, es infinitamente peor. La paz y la supervivencia en el siglo XXI dependerán de nuestra capacidad para desinstalar el software del fanatismo y escribir, juntos, un nuevo código basado en la empatía, el pensamiento crítico y el respeto irrestricto a la dignidad humana.




Prosa de Marzo

 



Imagen hiperrealista y cinematográfica dividida en dos. A la izquierda, un grupo de mujeres con pañoletas verdes y expresiones de enojo, marchando en un ambiente oscuro y caótico con escombros y fuego, representando el radicalismo de marzo. A la derecha, una mujer serena rodeada de niños y flores en un paisaje luminoso y florecido, simbolizando la tradición y la maternidad de mayo. En el centro, una figura masculina (el autor) observa ambas escenas con una expresión reflexiva, conectando los dos mundos contrastantes.

Explora la provocadora sátira de Edgar Sánchez Quintana en "Prosa de Marzo", un ensayo que confronta el radicalismo feminista con la tradición, invitando a una reflexión profunda sobre la identidad femenina y el diálogo social.

v Ante pañoletas alharaquientas, pañuelos verdes como nubes.

SSimone de Beauvoir, sálvame de tanta insolencia.

v Ante un alma envenenada por el rencor, pongamos adjetivos floreados y churriguerescos.

v Ante la intransigencia la inteligencia

v Bloque negro ámame a mi tanto como a ti misma.

v Voy en defensa de mi propia conciencia emancipada.

v Coherencia de piedra entre un arcoíris y daltónicas sexuales.

v La sordidez exitosa: el ronquido de género conlleva hacia el propio exterminio.

v Sólo palabras y adjetivos es con lo que cuento para mover montañas de iniquidad sombiezca

v Seamos fascistas del género, vamos a destruir toda la humanidad dentro de los sexos.

v Me apoltrono en estos amorosos adjetivos en los que confío.

v Ando buscando entre las piedras, el horizonte que buscan los individuos divididos y sin brújula.

v Me apareció entre las piernas un aparato reproductor que es como un signo de interrogación, y con ese voy a crear una nueva civilización de amor a todo prójimo.

v Cristo era heterosexual; ataquémoslo por macho opresor.

v A desquitarme la frustración en sonoros martillazos sobre los vidrios tenues e ingenuos.

v Renunciaron al testigo amoroso por unos tijeretazos húmedos y chorreantes, no importa, mientras este apocalipsis imberbe   va de paso, hagamos trio y solacémonos en el camino.

v Rasputín convida tu savia para entender el paradigma del sexo insumiso.

v Quiero que me odien por amar al sexo contrario.

v Empavorecidas calles por la piara a zapatear aleluyas contra esa efigie viril que es el semáforo opresor.

v Marzo es un calvario, prefiero mayo.


Brújula para Navegar "Prosa de Marzo"

El siguiente ensayo tiene como objetivo servir de guía o "brújula" para la lectura de "Prosa de Marzo". Este poema en prosa es un texto deliberadamente complejo, construido sobre capas de ironía, sarcasmo y referencias culturales que pueden ser opacas para un lector no advertido. No es un manifiesto de odio, sino una crítica satírica dirigida a las corrientes del feminismo radical que, en opinión del autor, han traicionado los principios de igualdad para abrazar una ideología de la destrucción.

El Lenguaje como Campo de Batalla: Ironía y Sarcasmo

La estrategia principal del poema es la apropiación irónica. El autor no enuncia su crítica de forma directa, sino que adopta la voz y la lógica del movimiento que cuestiona, llevando sus postulados hasta el absurdo para revelar su vacuidad. Cuando leemos "Seamos fascistas del género, vamos a destruir toda la humanidad dentro de los sexos", no estamos ante una propuesta real, sino ante la conclusión lógica de una ideología que ha reemplazado el diálogo por la guerra. De igual manera, la línea "Cristo era heterosexual; ataquémoslo por macho opresor" es una parodia que expone cómo la obsesión por encontrar opresión en todas partes puede llevar a anacronismos y a una ceguera histórica delirante.
El autor se apoltrona en "amorosos adjetivos" y "palabras floreadas" precisamente para criticar un activismo que se ha vuelto más estético que ético, más preocupado por la performatividad del lenguaje que por la sustancia de la justicia. La invocación a Simone de Beauvoir, una de las pensadoras feministas más rigurosas del siglo XX, funciona como un lamento irónico: se le pide salvación, no de la opresión patriarcal, sino de la "insolencia" de un movimiento que ha abandonado el rigor intelectual por el eslogan.

La Crítica a la Incoherencia

El poema ataca la contradicción interna de un movimiento que dice buscar la liberación mientras impone dogmas. La "coherencia de piedra entre un arcoíris y daltónicas sexuales" es una imagen que captura esta paradoja: se celebra la diversidad (el arcoíris) pero se es incapaz de ver los matices (daltonismo), imponiendo una visión binaria y simplista del mundo (opresor vs. oprimido) que niega la complejidad humana.
La frustración del autor se hace personal y, por tanto, universal en la línea: "Quiero que me odien por amar al sexo contrario". Aquí, la ironía se mezcla con una sinceridad dolorosa. Es el lamento de quien se siente atacado no por sus acciones, sino por su propia naturaleza, por su capacidad de amar más allá de las fronteras ideológicas que el radicalismo intenta imponer.

El Clímax Interpretativo: "Marzo es un calvario, prefiero mayo"

La clave de todo el poema reside en su línea final. Para un lector no familiarizado con el contexto mexicano, la frase puede parecer una simple preferencia climática. Sin embargo, su significado es mucho más profundo y devastador.
Marzo es el mes del 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, que en los últimos años se ha asociado con las marchas, la iconoclasia y las expresiones más visibles del feminismo radical. Para el autor, este mes se ha convertido en un "calvario", un período de sufrimiento y confrontación estéril.
Mayo, en México, es el mes del 10 de mayo, el Día de la Madre. Es una fecha que celebra la maternidad, el cuidado, el amor familiar y una concepción de la feminidad más tradicional y conservadora.
Al declarar "prefiero mayo", el autor no está simplemente eligiendo un mes sobre otro. Está haciendo una declaración de principios. Rechaza el modelo de mujer propuesto por el feminismo radical —un modelo que, en su visión, detesta la maternidad, la familia y la feminidad amorosa— y abraza un arquetipo femenino basado en la creación, el afecto y la cohesión social. Es el rechazo de la política de la destrucción en favor de una política del amor. Es la afirmación de que la verdadera emancipación no puede construirse sobre el desprecio a la propia naturaleza.

Conclusión

"Prosa de Marzo" es, por tanto, un texto de resistencia. Se resiste a la simplificación, al dogma y a la manipulación de una causa justa. A través de un lenguaje deliberadamente provocador, el poema invita al lector a cuestionar, a mirar más allá de las pañoletas y los eslóganes, y a preguntarse si en el camino hacia la igualdad no se está sacrificando la humanidad misma. Es una obra que exige un lector activo, cómplice, dispuesto a descifrar la sátira para encontrar la verdad incómoda que se esconde debajo.


sábado, 11 de marzo de 2023

Gemelas

 

Imagen hiperrealista de dos hermanas gemelas idénticas vestidas de novia con trajes tradicionales mexicanos bordados. Una hermana tiene una expresión de preocupación y sostiene una flor blanca pequeña, mientras la otra muestra una sonrisa traviesa y sostiene una rosa roja. Al fondo, se aprecia una vibrante fiesta de pueblo con mariachis, decoraciones coloridas y la silueta de los volcanes bajo un cielo despejado.

Descubre "Gemelas", un fascinante relato de Edgar Sánchez Quintana que entrelaza las ricas tradiciones de una boda en Tlaxcala con un inesperado y perturbador giro de identidad que cambiará la vida de dos hermanas para siempre.

El día pintaba opaco por la ceniza de don Goyo. Yo no tenía otra cosa que hacer más que perder el tiempo, como envidiablemente nadie más lo hace, cuando sonó el teléfono. Era mi amigo Marcelo, con una invitación para acompañarlo a Los Reyes Quiahuixtlan.
Nos vimos en un punto cercano y tomamos la combi que nos llevaba por ese rumbo. En el colectivo me informó que íbamos a una boda. Yo no soy mucho de fiestas, y menos de bodas, y tampoco llevaba ropa adecuada para la ocasión, pero en fin, como sea y como cayera, nos fuimos a la boda. Para matar el tiempo, esperamos un poco tomándonos un refresco en una tenducha.
A las tres de la tarde, la comitiva nupcial apareció. A la cabeza, un cuarteto de jóvenes a pie: las dos novias, idénticas y radiantes, y los dos novios, de traje negro y corbata. Se veían tan contentos como si vinieran de firmar su divorcio. Ellas lucían vestidos de novia sin mácula de error, perfectos. Detrás, los mariachis y el resto de los invitados.
La calle era de terracería y en cuesta. Los pajes, levantando la cola de los vestidos, incrementaban la polvareda adrede, como si quisieran dejar una estela bien marcada, y cada uno se ganó un coscorrón de su respectiva madre. En la entrada de la casa, grandes lianas de margaritas y ramas adornadas enmarcaban una estrella, el símbolo de que allí se casaban mujeres. En este caso, dos gemelas idénticas, delgadas y frutales.
El ambiente ya estaba montado. El conjunto musical a la izquierda, y frente a él, grandes mesas dispuestas para el banquete. A un lado, dos baños rústicos tipo fosa séptica; al otro, un tapanco de tepetate de metro y medio, y sobre él, un jardín de pasto y hierbas con una regia planta de nopal. A lo lejos, como un telón de fondo, se dibujaban la ciudad de Tlaxcala y las siluetas imponentes del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.
La historia de las gemelas era bien conocida en el pueblo. Había muchos padrinos, pues casi todos habían participado de alguna manera en la vida de las hijas de don Carmelo. Nara y Nariara cantaban en el coro de la iglesia y eran activas en la pastoral juvenil.
Nacieron agarradas de la mano, un presagio que su madre siempre consideró bueno. Lo que no le agradó tanto fue su asombroso parecido. Al principio, le costaba saber quién era quién, pero con el tiempo aprendió a diferenciarlas por su carácter. Una era muy llorona; la otra, un trompo que no se estaba quieto. Ya en la adolescencia, las diferencias se acentuaron: una, Nara, decía siempre la verdad; la otra, Nariara, mentía todo el tiempo. Nara era recatada; Nariara, enamoradiza y risueña con los hombres.
Conocieron a sus ahora esposos en lugares distintos. Nara encontró a Vicente en el coro, donde él tocaba la guitarra y, a veces, llevaba serenatas a las novias de sus amigos. Vicente, hijo de un comerciante de manzanas, acababa de terminar la carrera de Administración. Nariara, por su parte, conoció a Fermín en un antro. Él había estudiado en el Tecnológico de Apizaco y trabajaba como ingeniero en cómputo en la sucursal de IBM en Puebla.
Los dos noviazgos prosperaron, los cuatro se hicieron buenos amigos y decidieron casarse en una sola fecha, un sueño que compartían desde hacía mucho tiempo, casi como una repetición de su fiesta de quince años.
Enamoradas de sus raíces, siguieron las tradiciones de Los Reyes Quiahuixtlan al pie de la letra. Cargaron la cruz de flores a la entrada de la casa, tomaron su tarro de pulque, fueron llevadas en brazos por sus esposos hasta la carpa del banquete y se hincaron para recibir la bendición de padres y padrinos. Luego vinieron los bailes: el chochocol, el del guajolote, el vals y la víbora de la mar. De comida sirvieron mixiote, arroz y mole con tortillas de comal. Para beber, pulque, agua de Jamaica, refrescos y bebidas preparadas por un pariente que era barman en el conocido bar “El Sótano”.
La fiesta se llevó a cabo sin grandes sobresaltos. Todos disfrutaron del festín y el jolgorio. Cuando pasaron a pedir dinero para la luna de miel, la gente fue generosa. Ya tenían reservado el hotel Elcano en Acapulco, sobre la costera Miguel Alemán, por tres días y dos noches. De regreso, planeaban visitar a unos familiares de Vicente en Chilpancingo y luego pasar unos días en Taxco.
—¿Gustan cooperar para el viaje de bodas? —dijo Nariara, acercando una zapatilla con dinero.
—Claro. Que la pasen muy bien en su luna de miel y que sean muy felices tú y tu hermana. Todo ha estado muy bien, gracias por todo —afirmó Marcelo, acomodando un billete generoso.
Más tarde, las hermanas y sus esposos contaban el dinero entre risas.
—Mira, hermana, ¡ya juntamos un buen! —exclamó una.
—Oye, a ver, vamos a ver cuánto juntaron ellos.
—¿Cuánto llevan?
—¡Ya juntamos pa’ las caguamas! —bromeó uno de los novios.
—¡Cállate, qué caguamas! Necesitamos para la gasolina y las casetas. A ver, nosotras juntamos más.
—Pues claro, ustedes están de locales y nosotros de visitantes.
—Por eso las queremos tanto.
—Mua, mua.
Ya en Acapulco, el calor las recibió con una bofetada húmeda.
—Mira, hermana, ¡qué bonito hotel! ¡Ay, cuánto calor! Vamos a las habitaciones. Lo bueno es que están juntas, la vamos a pasar bien. ¡Ayyy, ya quiero estar con él! —dijo Nariara.
—¡Ay, picarona! —rio Nara.
—Yo también quiero estar en sus brazos. Todo esto es maravilloso, parece un sueño.
—Me voy a poner el negligé blanco.
—Ahorita que suban a la habitación brindamos y cada quien a lo suyo. Pero ya es muy tarde, hay que dormir.
—Yo lo último que quisiera es dormir —susurró Nariara—. Quiero hacer el amor con él incansablemente. Ay, Fermín, mi amor.
En la habitación, los cuatro brindaron. Las botellas de vino y algo de reserva que habían llevado se descorcharon entre risas y recuerdos de la fiesta.
—¡Se fijaron cómo la tía Juana se puso como trompo después de todas esas copas que se tomó! —comentó Vicente.
—¡Jiji, no manches! Todo el mundo lo va a comentar.
La noche transcurrió entre anécdotas, bromas y el murmullo del mar que se colaba por la ventana. El cansancio y el alcohol finalmente los vencieron, y cada pareja se retiró a su respectiva habitación.
La mañana los descubrió durmiendo plácidamente. Era un hermoso día soleado, y el calor acapulqueño, alharaquiento, fue el primero en despertar a las gemelas. Nariara, con los ojos muy abiertos en la penumbra, sacudió suavemente a su hermana, que dormía a su lado.
En voz baja, casi un siseo, soltó la bomba:
—Nara, despierta. Oye… te acostaste con mi Fermín. Y yo con tu Vicente.
Nara abrió los ojos. El mundo se le vino encima. Se miraron, idénticas en su espanto, y se agarraron de las manos, así como habían nacido.
—Virgen santísima, ¿y ahora qué? —susurró Nara, con el pánico helándole la sangre. La verdad, su ancla, su única certeza, se había hecho añicos.
Nariara, la mentirosa, la que siempre encontraba una salida, la miró con una calma aterradora. Una pequeña sonrisa, casi imperceptible, asomó en sus labios.
—Pues no sé… —dijo, y su tono era de una falsa inocencia—. No los vayas a despertar.
Nara la miró, buscando una respuesta, una solución, pero solo encontró el reflejo de su propio rostro en los ojos de su hermana. Por primera vez en su vida, la verdad le pareció un castigo insoportable.
—No les digas nada —continuó Nariara, su voz ahora firme, como si dictara una sentencia—. Al cabo que no creo que se den cuenta. Anda, ya métete a la regadera, yo haré lo mismo. Y ponte ese bikini azul, el muy provocativo. A él le va a gustar.